
Cuando las heces son frecuentes y poco consistentes, nuestro cuerpo pierde mucho líquido, lo que puede provocar una importante deshidratación. Por consiguiente, en cuanto a la alimentación aconsejada contra la diarrea, es indispensable beber suficiente líquido y elegir muy bien qué alimentos se consumen en cada fase del proceso.
Importancia de la hidratación durante la diarrea

Beber agua es importante, pero si la diarrea es severa habrá que tomar bebidas isotónicas o sueros de rehidratación oral, lo que ayuda a recuperar los minerales perdidos por culpa de la enfermedad. Estas soluciones contienen glucosa y electrolitos (sodio, potasio, etc.) en proporciones adecuadas para favorecer la absorción de agua en el intestino y prevenir un desequilibrio en las sales del organismo.
La deshidratación se produce cuando las pérdidas de agua superan a la ingesta, generando un balance hídrico negativo. Además, suele acompañarse de pérdidas de minerales como sodio, potasio, magnesio y zinc, lo que puede provocar cansancio, calambres o sensación de debilidad. Por ello, la hidratación debe ser constante, priorizando sueros orales y agua, y evitando bebidas azucaradas o con gas.
Qué beber con gastroenteritis o diarrea
Cuando alguien tiene un cuadro de gastroenteritis o diarrea, lo primero que debe hacer es reponer los líquidos perdidos. Lo más recomendable es optar por:
- Agua a pequeños sorbos de forma frecuente.
- Infusiones suaves como manzanilla, sin azúcar añadido ni cafeína.
- Sueros de rehidratación oral comerciales, especialmente en niños y personas mayores.
- Caldo de pollo desgrasado u otros caldos suaves, que aportan líquidos y algo de sodio y energía.
Es frecuente preguntarse si refrescos tipo cola o bebidas deportivas como ciertas marcas comerciales son buenos para la diarrea. A pesar de la creencia popular, no son recomendables porque contienen una elevada cantidad de azúcares, gas y, en ocasiones, cafeína, lo que puede irritar más el intestino y agravar el cuadro. También las bebidas con edulcorantes (sorbitol, manitol, etc.) pueden aumentar los síntomas digestivos.
Cómo mantener una hidratación adecuada
Además de saber qué tomar, es importante tener en cuenta cómo y cuándo beber. Lo ideal es ingerir líquidos a pequeños sorbos durante todo el día, sin esperar a tener sed, ya que esta aparece cuando la deshidratación ya está iniciando. Beber grandes cantidades de golpe puede aumentar las náuseas o empeorar la sensación de malestar estomacal.
La reposición de líquidos debe realizarse de forma progresiva y fraccionada, especialmente si hay vómitos. En el caso de niños, se recomienda ofrecer suero oral o agua con mucha frecuencia pero en cantidades pequeñas. Si aparecen signos de deshidratación intensa (somnolencia, boca muy seca, orina escasa, mareo), es imprescindible buscar atención médica.
Alimentación aconsejada contra la diarrea: dieta blanda y astringente

Si la diarrea es muy fuerte, se recomienda dejar de consumir todo tipo de comida sólida y sólo beber líquidos durante al menos seis horas. En los casos más severos, se puede aplicar este consejo hasta 24 horas, siempre que no haya signos de deshidratación importante ni otras enfermedades asociadas. Conviene prestar atención a esto, porque la hidratación es fundamental y no debe descuidarse en ningún caso.
Posteriormente, se iniciará una dieta blanda o astringente, que ayuda a disminuir el número de deposiciones y a evitar la irritación de la mucosa intestinal. Esta dieta se caracteriza por limitar la fibra insoluble, la grasa y la lactosa, así como el alcohol, la cafeína, las comidas muy especiadas y los ultraprocesados.
El papel del arroz blanco y el agua de arroz
El alimento principalmente aconsejado en caso de diarrea es el arroz blanco o el agua de arroz. El arroz blanco debe ser preparado con sólo un poco de sal, sin aceite ni especias, ya que la grasa y los condimentos pueden estimular más el intestino. Su contenido en hidratos de carbono, especialmente almidón, contribuye a que las heces sean más consistentes y a que disminuya la frecuencia de las deposiciones.
Si se opta por el agua de arroz, se debe tomar cada dos o tres horas. Estas soluciones, preparadas a partir de arroz cocido con algo de sal (y en ocasiones zanahoria), pueden ayudar a reducir la duración y el volumen de las deposiciones. Una vez que el estómago está más recuperado, conviene consumir arroz blanco en pequeñas porciones, una cada 3 a 4 horas.
Otros alimentos blandos recomendados
Si el arroz se tolera a las 4 horas después de la ingestión, se puede mezclar con un poco de pollo o de pescado blanco, pero sin condimento, frituras ni salsas grasas. Estos alimentos ligeros contra la diarrea son simples, fáciles de digerir y ayudan al cuerpo a recuperarse sin sobrecargar el intestino.
Además del arroz, también suelen recomendarse:
- Pan tostado blanco o tostadas sencillas.
- Patata o zanahoria hervida, sin piel ni salsas grasientas.
- Plátano maduro, por su contenido en potasio y su textura suave.
- Manzana rallada, hervida o asada, rica en pectina, que ayuda a retener agua en el intestino y aporta mayor consistencia a las heces.
- Pasta blanca bien cocida, sin quesos grasos ni salsas pesadas.
Cuando el estado del estómago se ve mejorado, se pueden añadir al menú manzana y pera hervida, que constituyen una alternativa suave y ligera, así como yogur natural sin azúcar y, en muchos casos, sin lactosa, que aporta probióticos útiles para la recuperación de la flora intestinal.
Alimentos a evitar durante la diarrea
Durante el periodo de la diarrea, se debe evitar comer alimentos que prolonguen la digestión o que irriten la mucosa gástrica. Entre los principales grupos a limitar se encuentran:
- Alimentos ricos en fibra insoluble, como legumbres, verduras crudas, cereales integrales o salvado, que pueden acelerar el tránsito intestinal.
- Productos lácteos enteros y leche con lactosa, que a veces se toleran mal durante y después de un episodio agudo.
- Comidas grasas como fritos, embutidos, comidas rápidas, pizzas, salsas muy grasas o platos muy elaborados.
- Bebidas alcohólicas y bebidas con cafeína (café, muchos refrescos, algunos tés), que pueden aumentar la irritación intestinal.
- Zumos cítricos muy ácidos, como naranja o piña, que pueden resultar agresivos para el estómago inflamado.
- Dulces, bollería y postres industriales con exceso de azúcar o edulcorantes, que favorecen la fermentación intestinal.
La vuelta a la alimentación habitual debe hacerse de forma progresiva, introduciendo poco a poco los alimentos y observando cómo responde el cuerpo. Comer poca cantidad pero con mayor frecuencia y masticar bien ayuda a facilitar la digestión y reducir el esfuerzo del aparato digestivo.
Este tipo de alimentación cuidada, junto con una hidratación continua y el seguimiento de la evolución de los síntomas, suele favorecer que la diarrea remita en pocos días; si los episodios se prolongan, empeoran o se acompañan de fiebre alta, sangre en heces o gran malestar general, es necesario consultar con un profesional de la salud para valorar un tratamiento específico.
