Curiosidades del café: polifenoles, vitamina B3 y datos sorprendentes

  • El café aporta polifenoles antioxidantes que permanecen hasta 14 horas en sangre y ayudan a proteger frente a enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
  • Su contenido en vitamina B3 y cafeína favorece el metabolismo energético, el funcionamiento de los neurotransmisores y puede aliviar ciertos dolores de cabeza por cansancio.
  • Los llamados granos de café son en realidad semillas de una baya, y las especies más usadas son arábica y robusta, con sabores, cafeína y aromas muy diferentes.
  • El café es una de las bebidas más consumidas del mundo, con enorme importancia cultural, económica y múltiples usos, incluidos el aprovechamiento de los posos como fertilizante.

curiosidades sobre el café

Se dice que el café es un alimento especial que casi parece ofrecer una vida eterna, ayudando a los que duermen poco gracias a su efecto estimulante sobre el sistema nervioso. Evidentemente, a muchos nos gusta el café, y buena parte de la población no podría dejar de tomarlo en el desayuno, bien sea con o sin azúcar, con o sin leche, solo, cortado o en forma de capuchino.

Polifenoles del café y su impacto en la salud

propiedades saludables del cafe

Hoy vamos a presentar ciertos aspectos menos conocidos del café. Los polifenoles del café permanecen entre 12 y 14 horas en la sangre. Muchas personas han oído hablar de los polifenoles alguna vez: se trata de compuestos bioactivos con una potente acción antioxidante, extremadamente beneficiosa para la salud. Estos compuestos ayudan a prevenir muchas enfermedades y problemas de salud, concretamente alteraciones cardiovasculares y neurodegenerativas, al proteger las células frente al daño oxidativo causado por los radicales libres.

Según varios estudios, una taza de café aporta una cantidad considerable de polifenoles, que permanecen en el flujo sanguíneo esas 12-14 horas. Los polifenoles nos protegen de los ataques de los radicales libres, fortalecen los tejidos de los órganos, favorecen la absorción de nutrientes por el intestino delgado y contribuyen a cuidar la flora intestinal. Además, intervienen en procesos relacionados con la inflamación y pueden modular la respuesta inmunitaria.

El hecho de incluir un poco de leche en el café no es malo, y tampoco altera de forma significativa la acción de los antioxidantes fenólicos presentes en el café. Aunque algunos lácteos pueden unirse a ciertas moléculas, la evidencia disponible indica que una cantidad moderada de leche sigue permitiendo aprovechar una buena parte de los compuestos bioactivos del café.

Vitaminas, cafeína y efecto sobre el sistema nervioso

efectos del cafe en el organismo

Igualmente, el café es una bebida estimulante que, por lo tanto, podría parecer que debería provocar siempre dolor de cabeza. Sin embargo, a un gran porcentaje de la población mundial le produce el efecto contrario y ayuda a reducir la sensación de fatiga. Parte de la explicación se debe a su contenido en cafeína y también a su aporte de vitamina B3 o niacina.

El café es relativamente rico en vitamina B3, que ayuda a que se produzcan correctamente los procesos metabólicos esenciales para que las células dispongan de la energía necesaria. Esta vitamina participa en reacciones de obtención de energía a partir de hidratos de carbono, grasas y proteínas, y favorece el trabajo de diversos neurotransmisores, así como la síntesis de ciertas hormonas implicadas en el bienestar.

Gracias a ello, la vitamina B3 contribuye a mantener un sistema nervioso sano y fuerte. Igualmente, se asocia con la capacidad de ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL (conocido como colesterol malo) en contextos determinados, favorecer la circulación sanguínea y colaborar en el tratamiento de algunos dolores de cabeza crónicos provocados por el cansancio, siempre que el consumo de café sea moderado y adaptado a la tolerancia individual.

Datos curiosos sobre el consumo y el origen del café

El café forma parte de la cultura gastronómica de casi todos los países y hay numerosas curiosidades en torno a su consumo. Se considera una de las bebidas más consumidas del mundo, solo por detrás del agua. A diario se beben en el planeta miles de millones de tazas de café, lo que convierte a este grano en uno de los productos más comercializados a nivel internacional.

La mayoría de las tazas de café se toman en el desayuno, aunque muchas personas también lo consumen después de comer o a media tarde. Diversos expertos señalan que, desde el punto de vista del ritmo circadiano, puede ser interesante tomarlo unas 2 o 3 horas después de despertarse, momento en el que los niveles naturales de cortisol descienden ligeramente y la cafeína se aprovecha mejor.

En cuanto a los orígenes, la planta del café o cafeto es originaria de zonas de África. Una de las leyendas más difundidas cuenta que un pastor observó cómo sus cabras se mostraban especialmente activas tras comer unas bayas rojas. Al probarlas y prepararlas, descubrió el efecto tonificante de lo que hoy conocemos como café. A partir de allí, su consumo se extendió por el mundo árabe y posteriormente por Europa y el resto del planeta.

Desde el punto de vista botánico, los llamados granos de café no son en realidad granos, sino las semillas de una fruta con forma de baya. Del cafeto se han identificado más de un centenar de especies distintas, pero solo unas pocas se utilizan de manera habitual para preparar la bebida.

Especies de café y diferencias entre arábica y robusta

En el mercado se comercializan principalmente dos especies de café: arábica y robusta, aunque existen otras menos conocidas como la excelsa y la libérica. Cada una posee características organolépticas y de composición ligeramente diferentes, lo que da lugar a sabores y aromas muy variados.

El café arábica se considera, en general, más delicado en sabor, con una acidez más suave y una mayor complejidad aromática. Esta especie tiene su origen en Etiopía y se cultiva en muchas regiones de África y América Latina, donde suele preferirse para cafés de especialidad por su perfil sensorial más refinado.

La especie robusta, por su parte, procede de zonas como Uganda y se caracteriza por contener más cafeína y ofrecer un sabor más intenso, con matices más amargos y una acidez menor. Suele utilizarse en mezclas para aportar cuerpo y en cafés solubles, y es apreciada por quienes buscan un resultado más potente en taza.

En términos de producción, el café arábica representa una parte importante del mercado mundial, mientras que el robusta aporta otro porcentaje también muy significativo. Países como Brasil se sitúan entre los mayores productores, con un volumen que supone una fracción muy relevante de todo el café que se cultiva en el mundo, seguido por naciones como Vietnam, Colombia, Indonesia, Etiopía o Honduras, entre otras.

Esta diversidad de orígenes, especies y métodos de cultivo explica por qué el café puede presentar sabores tan distintos: desde notas afrutadas y florales hasta matices de chocolate, frutos secos o caramelo, según la variedad, el proceso de secado y el grado de tueste.

Curiosidades culturales y usos del café en la vida cotidiana

Más allá de sus propiedades nutricionales, el café está cargado de anécdotas y hechos singulares. En algunos lugares se han creado cafeterías temáticas en las que, por ejemplo, se dan pequeñas recompensas a quienes mantienen ciertas normas de buena educación, o espacios en los que se combina la degustación de café con otras experiencias de ocio.

En ciertas ciudades de Asia es posible encontrar establecimientos inspirados en el mundo del café donde la decoración y el ambiente giran en torno a esta bebida, y en distintos países se celebran días internacionales del café para promocionar su cultura, su origen y el trabajo de los productores. Además, la palabra espresso procede del italiano y hace referencia al método por el cual el agua muy caliente se hace pasar a gran presión a través del café finamente molido, dando lugar a una bebida concentrada y aromática.

Otra curiosidad interesante es que, antes de que se popularizara la bebida tal y como la conocemos, algunas poblaciones africanas mezclaban los granos de café con grasa animal para formar una especie de pasta energética que se consumía como alimento. Con el tiempo, la infusión de las semillas tostadas en agua caliente fue ganando terreno hasta convertirse en el modo predominante de consumo.

Incluso los posos de café sobrantes pueden aprovecharse: se utilizan como fertilizante para plantas por su contenido en nitrógeno, fósforo y potasio, e incluso se investigan aplicaciones para producir biocombustibles a partir de aceites extraídos de los residuos de la industria cafetera.

El café, por tanto, no solo es una bebida social y estimulante, sino también una fuente de compuestos bioactivos como los polifenoles y la vitamina B3, con un enorme peso cultural y económico en todo el planeta, que sigue despertando pasión y curiosidad en millones de personas cada día.