
La venta ilegal de Retatrutide ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias argentinas. Este fármaco, desarrollado por Eli Lilly, se encuentra aún en investigación clínica para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, pero se está comercializando como un «péptido» para perder peso rápidamente a través de redes sociales, plataformas de comercio electrónico y grupos de WhatsApp. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emitió una alerta formal tras detectar esta situación, en la que advierte del alto riesgo sanitario que supone inyectarse una sustancia que no cuenta con ningún tipo de aval regulatorio.
El caso que más impacto ha generado es el de la influencer argentina Sofía Gonet, conocida como «La Reini», que contó en sus redes cómo se inyectó Retatrutide comprado de forma irregular y terminó hospitalizada con mareos, náuseas, temblores, fiebre y confusión. Aunque el relato ha sacudido la opinión pública, no es un caso aislado. La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) ya había ordenado la incautación de lotes, Paraguay emitió una alerta sanitaria, y la FDA estadounidense ha advertido sobre la compra de estos fármacos en el mercado negro, con efectos adversos tan graves que en el Reino Unido se registró el fallecimiento de un hombre de unos 30 años presuntamente asociado a su consumo.
El secreto de su composición y por qué sigue en investigación
La Retatrutide es un agonista triple de los receptores del GIP, GLP-1 y glucagón, una molécula única que se administra una vez a la semana y que combina los efectos de varias hormonas para regular el apetito, la saciedad y el gasto energético. Los estudios en fase 3 realizados por Eli Lilly son prometedores para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2, pero la compañía planea presentar la solicitud de revisión ante la FDA recién en el primer trimestre de 2027. A la espera de esa aprobación, no se ha demostrado que sea segura ni eficaz para el uso generalizado. El laboratorio ha tenido que subrayar que no se ha autorizado en ningún país del mundo y que cualquier venta fuera de los ensayos clínicos patrocinados por ellos es ilegal.
El compuesto, en su presentación inyectable, presenta riesgos adicionales al ser administrado por esta vía. Si está contaminado por una producción defectuosa o un almacenamiento inadecuado, los microorganismos pueden llegar directamente al torrente sanguíneo y desatar infecciones que incluso pueden llegar a ser mortales. A falta de controles, no hay forma de saber si lo que se inyecta contiene realmente Retatrutide, si su dosis es correcta o si está mezclado con otras sustancias peligrosas. Los especialistas coinciden en que comprar estos productos es una apuesta muy peligrosa para la salud.
El caso de La Reini: un antes y un después en la promoción de medicamentos
Sofía Gonet se convirtió en uno de los nombres más comentados en Argentina después de narrar en sus stories de Instagram su terrible experiencia con la Retatrutina comprada de forma ilegal. Aunque ella no dio nombre al lugar donde la obtuvo, el relato de los síntomas: primero malestar, luego mareos y un malestar general que acabó con el traslado a un centro sanitario, ha puesto encima de la mesa el descontrol que existe en el mercado de los fármacos adelgazantes. La influencia, que supera el millón de seguidores, confesó que incluso los profesionales que la atendieron no sabían qué sustancia había recibido exactamente, y que las náuseas y la falta de apetito le duraron casi un mes.
Este episodio ha servido para que la ANMAT intensifique los esfuerzos de vigilancia. La alerta emitida por el organismo sanitario detalla que se han detectado publicaciones que ofrecen el producto con afirmaciones sin respaldo científico, como que mejora la sensibilidad a la insulina, la función metabólica o modula la saciedad. Todo ello sin que exista ninguna autorización de registro sanitaire para su venta al público. La autoridad recomienda encarecidamente no adquirir estos productos y que cualquier tratamiento para el control de peso se haga siempre siguiendo indicación y seguimiento médico profesional.

El mercado negro se ha internacionalizado
La venta de Retatrutide fuera de la ley no es solo un problema de Argentina. El Brasil, el enero pasado, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) ordenó la detención y prohibición de todas las marcas y lotes de este producto, después de detectar anuncios en perfiles de Instagram que publicitaban la sustancia sin ningún tipo de registro. En Paraguay, la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) tampoco ha dudado en emitir una alerta específica para evitar su compra a través de canales no autorizados, señalando que pueden producirse efectos adversos graves. Estos movimientos regionales coinciden con la preocupación que se han expresado a la FDA, el regulador estadounidense, que el pasado mes de junio emitió una advertencia sobre la venta de versiones no aprobadas de medicamentos GLP-1, entre los que se encuentra la Retatrutina.
Se ha producido, además, alguna aprehensión concreta. El 17 de agosto, en la frontera argentina con Brasil, concretamente en el Puente Tancredo Neves, una pareja de brasileiros intentó introducir el país en el interior de un coche con un doble fondo. Allí encontraron medicamentos, anabólicos, esteroides y también Retatrutide, cuya mercancía fue valorada en más de 40 millones de pesos. Este tipo de operaciones, además de incidir en el riesgo individual que corren los consumidores, demuestra que existe una red de comercialización que pone en peligro la salud pública a nivel regional.
En el Reino Unido, un artículo de julio de 2026 relató que el sistema Yellow Card había recibido 77 reportes relacionados con Retatrutide, 59 de ellos por daños graves. El caso más dramático fue el de un hombre de unos 30 años, que falleció presuntamente asociado al uso de la sustancia. Aunque no se puede confirmar la causa directa porque el producto no está autorizado, las autoridades británicas rastraron que la mayoría de estos casos correspondían a la adquisición en el mercado negro, porque el fármaco no está disponible para recetar en el país. Este dato constata la dimensión global del problema.
El aviso de Eli Lilly: protección de los pacientes en el mercado negro
La farmacéutica Eli Lilly, en respuesta a las consultas de varios medios, ha insisitido en que la Retatrutide está en fase de investigación y en que no se ha aprobado en ninguna parte del mundo. Los portavoces de la compañía han señalado que están “luchando para proteger a los pacientes del mercado negro” y que han presentado acciones legales contra miles de webs, publicaciones en redes sociales y anuncios en plataformas de internet en más de 100 países. La preocupación de la industria no solo por la posible responsabilidad legal, sino que el uso de estas sustancias puede producir efectos adversos de los que no tendrían conocimiento, y que dañan la confianza en los desarrollos científicos futuros.
La ANMAT ha insistido en que el ciudadano no debe fabricar, ni comprar, ni aplicar cualquier tipo de producto inyectable que no se le haya recetado y que no esté autorizado sanitariamente. Además, ha recomendado a los profesionales sanitarios que se abstengan de usar tales preparaciones fuera de los ensayos clínicos, y que en el caso de detectar algún tipo de reacción adversa lo notifiquen ante las autoridades competentes. La agencia también ha puesto a disposición una línea directa y un correo electrónico para denunciar la venta de estos productos. En la línea de los que se ha visto, no hay espacio para el mercado negro cuando se juegan con la vida.
Todo apunta a que la regulación sobre los medicamentos para adelgazar debe intensificarse a la vez que el fenómeno digital crece. La experiencia de La Reini ha sido un toque de atención para muchos usuarios, que desconocían que se enfrentaban a un fármaco no aprobado y con el que se sentían incapaces de controlar sus efectos. La alerta de la ANMAT, la de la FDA y las acciones en Brasil y Paraguay son la respuesta correcta para frenar un mercado que se alimenta de la vulnerabilidad de las personas que quieren perder peso con soluciones rápidas. Mientras no llegue la aprobación de Eli Lilly, los productos que llevan Retatrutide siguen siendo un riesgo alto, y lo más prudente es evitarlos, aunque las redes y las promesas.
