Ventajas e inconvenientes de comer mucha fruta

frutas

Todos sabemos que la fruta es un alimento muy sano, además de aportar nutrientes y fibras, aporta diferentes minerales, líquidos y azúcares sencillos, y no es un secreto para nadie, que además de ser una opción natural, la fruta es una fuente importante de azúcar.

El problema habitual suele ser que las personas no consumen fruta a diario, perdiendo así una fuente de nutrientes sencilla de consumir. Por consiguiente, la recomendación nutricional es comer tres porciones de fruta al día, preferentemente diferente, para una mayor variedad en la alimentación.

Sin embargo ¿qué ocurre si esta idea se convierte en algo obsesivo y se aumenta considerablemente el consumo? ¿Es malo comer mucha fruta? La respuesta depende del estado de la salud, teniendo en cuenta los siguientes aspectos.

Los niveles de glucosa en la sangre: los pacientes afectados por diabetes o problemas de glicemia deben prestar atención al consumo de frutas, porque aportan fructosa al cuerpo, un tipo de azúcar.

El estado de los riñones: las personas que sufren una enfermedad renal no deben tener un sobreconsumo de fruta porque esto aumentaría considerablemente la presencia de minerales en el cuerpo, y por tanto afectaría a la función renal.

Las condiciones intestinales y gástricas: las personas que sufren este tipo de problemas deben controlar su consumo de fibras o de azúcar, y prestar atención a la cantidad de frutas que comen.

Si un día se consume más de tres porciones de fruta, no le ocurrirá nada a la salud, pero conviene prestar atención si se sufre en condiciones medicinales como las que hemos mencionado anteriormente. Comer 4 frutas en vez de 3 no plantea problemas mayores, siempre que se siga una alimentación sana y equilibrada.

Sin embargo, si se come mucha fruta al día como algo habitual se corre el riesgo de aumentar el nivel de glucosa en la sangre, lo que podría llevar a sufrir una prediabetes o diabetes de tipo 2, y modificar el equilibrio de los electrolitos en el cuerpo, lo que puede afectar a los riñones.

Los excesos de fructosa se transforman en grasa a través del hígado, si no se elimina correctamente por el organismo, y puede obstruir las arterias y provocar problemas cardíacos. Por razón de esto, la tensión puede aumentar hasta sufrir una hipertensión. Además, también se pueden sufrir desarreglos intestinales por el exceso de fibras.


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