Todo acerca del peeling

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El peeling es un cuidado facial que regenera la piel provocando el desprendimiento de las células muertas, y que la densifica estimulando la producción de células, de colágeno y de elastina.

El peeling ayuda a desprenderse de las irregularidades cutáneas (manchas de envejecimiento, cicatrices del acné, poros dilatados, enrojecimientos, arrugas), uniformizar y aclarar la tez, alisar la piel y hacerla más elástica.

El peeling actúa a través de la aplicación de una sustancia química que “destruye” la epidermis, incluso las capas superficiales de la dermis, de forma limitada y controlada para provocar la regeneración y estimular la producción de fibras elásticas y de colágeno. Normalmente el ácido glicólico, sacado de la decocción de la caña de azúcar, sirve de base para la fórmula. Esta sustancia no es tóxica y no provoca alergias.

El método más suave utiliza una solución de un 20 a un 30% de concentración de ácido glicólico. Se aplica sin necesidad de vigilancia médica y confiere unos resultados sutiles tras varias sesiones de aplicación. El método más drástico, es el peeling de fenol. Este requiere anestesia general, y los resultados son más evidentes, pero comporta más riesgos y no siempre se adapta bien a todas las pieles.

Efectos secundarios y complicaciones

Es normal que la piel reaccione algunos días después del tratamiento. Pueden aparece picores o enrojecimientos temporales. Cuanto más suave es el método, menores son los riesgos. Veamos la lista completa de las complicaciones que pueden aparecer tras un peeling: quemaduras, hinchazón, blanqueamiento de la piel o aparición de cicatrices.


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Salud

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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