El squat para afirmar los músculos de los miembros inferiores

Squat

El squat es una actividad deportiva que permite prevenir la relajación de los músculos de los glúteos. También se practica para consolidar los músculos de los muslos y del abdomen. Para comenzar una sesión de squat, hay que comenzar por separar las piernas y flexionar las rodillas. Si tenéis pesas en casa, conviene coger una con cada mano. Se separan los brazos sobre los lados, o se alargan hacia adelante. Conviene mirar bien recto y vigilar para que la espalda no esté curvada.

También conviene evitar que los pies miran hacia fuera durante los ejercicios. Esto podría tener un efecto negativo sobre las caderas y la pelvis. Hay que mantener esta posición flexionada, y luego bajar regularmente los glúteos inclinándose hacia atrás. Se trata de formar un ángulo recto con las rodillas flexionadas para después apoyarse sobre los glúteos y subir. Cada vez que sea necesario tomar apoyo, no conviene usar las puntas de los pies. Se trata siempre de apoyarse sobre los talones.

El pop squat, otra variedad del squat clásico

El pop squat es una versión mucho más rítmica del squat clásico. Aparte del ritmo que diferencian las dos variantes, el pop squat no requiere el uso de mancuernas. Siempre en posición flexionada, se juntan los pies y se salta tan alto como se pueda. A la hora del salto, conviene separar las piernas antes de aterrizar. Una veintena de saltos por sesión, a razón de 3 sesiones a la semana, durante un mes son suficientes para poder eliminar la grasa localizada.

Si disponéis de una buena capacidad física, se pueden intensificar las sesiones de squat pop levantando los brazos en el momento del salto. También se pueden acelerar los movimientos reduciendo progresivamente los intervalos entre cada salto. También se puede poner música y seguir el ritmo, al tiempo que se realizan los ejercicios de los saltos y de las flexiones.


Escribe un comentario