Sodio e hipertension

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La sal de mesa o cloruro de sodio, es uno de los minerales que se suprimen cuando se manifiestan problemas en la presión arterial ya que tiende a subirla generando hipertensión también conocida popularmente como el “asesino silencioso”.

La sal ha formado parte del la dieta humana por siglos, llegando a ser moneda de intercambio en la antigüedad, como parte de la riqueza personal, ya que se utilizaba no solo para dar sabor a las comidas sino también para conservarlas, permitiendo así trasladar alimentos en las distintas travesías o viajes.

Sin embargo en los tiempos modernos, el uso de sal ha expandido exponencialmente llegando a consumir la persona promedio hasta 3.500 mg de sal por día, siendo la dosis recomendada de sal  2.4 mg por día, lo que se traduce en un consumo excesivo que afecta directamente a las personas con presión arterial alta, principalmente de la mediana edad para adelante.

Debemos saber que el sodio es esencial para una serie de funciones biológicas, sin embargo los desequilibrios hacia el exceso pueden causar efectos significativos sobre la presión arterial, conduciendo a complicaciones graves.

La complicación más grave que se asocia con el consumo excesivo de sodio es el desarrollo de la elevación de la presión arterial crónica o hipertensión, que se produce cundo el volumen de líquido en los vasos sanguíneos ejerce una mayor fuerza contra las paredes del recipiente, resultando la presión arterial alta o hipertensión.

Si la hipertensión no se controla con medicamentos, dieta y ejercicio, puede aumentar el riesgo de complicaciones de salud graves, incluyendo enfermedades del corazón y derrame cerebral o ACV (accidente cerebro-vascular).

Imagen: MF


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