Siesta, alimentación y vida sana

Mujer durmiendo la siesta

De todos son bien conocidos los beneficios de la siesta: la siesta protege el corazón y las venas, y disminuye la mortalidad cardiovascular en un 37%. Ante tal evidencia, deberíamos incluirla en nuestra rutina diaria: Siesta, alimentación y vida sana.

Nuestro modo de vida moderno no es bueno para la salud. La forma de alimentarnos y el sedentarismo nos conducen a la obesidad, mientras que la carrera por mejorar en todo momento la productividad, termina por generar un estrés insoportable.

Obesidad y estrés son dos factores muy nocivos que generan numerosas patologías: unas provocan depresión, y otras pueden incluso desencadenar problemas cardiovasculares. Por esta razón, la siesta se impone como un buen remedio para regular nuestro propio ritmo de vida.

El riesgo cardiovascular disminuye significativamente en las personas que duermen la siesta a diario. Esta parada cotidiana es capaz de reducir los riesgos de mortalidad cardiovascular.

Según lo indica un estudio reciente realizado en Grecia con 24.000 personas que dormían la siesta, aquellos que se la echaban durante 30 minutos al día, veían reducir los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular en un 37 %. Los que se la echaban de forma ocasiona, reducían esta patología en un 12 %.

Las virtudes de la siesta son más importantes en los hombres que en las mujeres. Los autores de este estudio sostienen que una disminución en el tiempo de trabajo también tendría una influencia directa sobre los riesgos de sufrir este tipo de enfermedad.

La débil mortalidad cardiovascular que se observa en los países del sur, no sería sólo cuestión de alimentación, gracias a la conocida dieta mediterránea, sino al estilo de vida que deja un espacio al día para pararse a dormir la siesta, antes de proseguir con la actividad de la tarde.

30 minutos al día son suficientes para que una siesta reparadora nos proteja de una serie de males que de otra forma sufriríamos irrefutablemente.

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