¿Se puede comer pan y no engordar?

Pan

Fabricado a partir de harina de trigo –aunque también se utiliza el centeno, el maíz, la cebada y el arroz–, el pan es un alimento básico en todas las culturas, pero al ser rico en hidratos de carbono no contribuye precisamente a cuidar la línea.

Hablando claro: el pan engorda, razón por la que los nutricionistas suelen retirarlo de las dietas de adelgazamiento. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que tampoco es aconsejable ser demasiado radical con este alimento, pues, como hemos apuntado antes, es básico y para la mayoría de personas supone un gran esfuerzo renunciar por completo a él.

Cuando se trata de unir dos conceptos algo antagónicos, como son el pan y una dieta para perder peso, debe entrar en juego obligatoriamente un tercer invitado: la mesura. Las personas que están realizando una dieta para adelgazar no tienen por qué dejar de comer pan, ya que es un alimento que aporta energía y otros beneficios, pero haciéndolo siempre con mesura… sin abusar.

Bajo unos ciertos límites, el pan puede introducirse perfectamente en un régimen alimentario. ¿En qué consistirían dichos límites? Pues son sencillos: en primer lugar no comer trozos excesivamente grandes, una porción equivalente a un emparedado pequeño por día sería lo idóneo.

En segundo lugar está el momento del día aconsejable para hacerlo. Es mejor que el pan sea consumido durante el desayuno o el almuerzo, para que de esta forma haya más posibilidades de que el cuerpo convierta los hidratos de carbono en energía, y, por lo tanto, no nos engorde.

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