Salud y alimentación en invierno

Invierno

Cuando llega el frío del invierno, tendemos a subir la calefacción y a abrigarnos más, pero hay mucho más cosas a las que prestar atención, especialmente con relación a la alimentación y la salud.

Cuando hace frío, el corazón late más rápido. Esta es una reacción normal para evitar el enfriamiento de nuestro cuerpo. Por esta razón, a veces se recomienda evitar el ejercicio físico al aire libre porque puede agravar cualquier enfermedad cardiovascular.

La nariz, los dedos, las orejas e incluso nuestros pies son generalmente indicadores de la temperatura: los primeros expuestos a los vientos, débilmente vascularizados…

Cuando los dedos se vuelven blancos, es que están congelado y se deben calentar inmediatamente. Lo ideal es introducir las manos en agua a 38° C. El dolor es una señal de una lesión superficial que desaparece a medida que vuelve la temperatura corporal. Si no sientes nada, es necesario acudir a un terapeuta.

La solución está en hidratar las extremidades con cremas nutritivas para fortalecer sus capacidades aislantes. Recuerda que debes cubrirte bien: gorros, guantes, calcetines gruesos, etc.

Se llama “vitamina del sol” porque necesita el sol en la piel para sintetizarla. En invierno las pequeñas zonas que ofrecemos de piel al sol no son suficientes para aportar vitamina D, sin embargo, es esencial: se utiliza para fortalecer los huesos, fortalecer las articulaciones y estimular los músculos.

¿La solución? Tan pronto como se pueda y aunque haga un poco de frío, hay que exponer los miembros al sol (idealmente 20 minutos al día). En caso contrario, la vitamina D puede ser tomada como un suplemento alimenticio.


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Salud

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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