Rutina con recompensas, ¿la receta de la felicidad?

Oficinista

A menudo, la rutina es vista como algo negativo, ya que se asocia principalmente con las obligaciones, tanto familiares como laborales. Sin embargo, también tiene importantes beneficios sobre la salud física y psíquica de las personas.

Gracias a la rutina, las personas tienen la oportunidad de aprovechar mejor el tiempo. Entre otras cosas, esto se debe a que cuando existe una rutina, no tenemos que pensar qué hacer a continuación, sino que esta ya nos lo marca. Esa parte de dejarse llevar nos proporciona comodidad y seguridad, dos factores que intervienen de manera decisiva en tu equilibrio mental.

Marcarse metas

Cabe señalar que es fundamental que nuestro cerebro asocie la rutina con recompensas. De lo contrario, la presión del día a día puede hacer aflorar el estrés. Para ello, hay que detenerse y marcarse metas asociadas a las obligaciones. Por ejemplo, destinar una parte del sueldo a un fondo para irnos de vacaciones o contemplar las sesiones de ejercicio como un medio para lograr un cuerpo mejor definido o con una serie de kilos menos.

Las recompensas a corto plazo también ayudan mucho a hacer la rutina más llevadera. Convierte tu jornada laboral en la antesala de la felicidad, planeando para ello tardes y noches haciendo aquello que más te gusta. Cada día de la semana, un plan distinto (ir al cine, pasear por el campo, ir de compras…). No permitas que todos los recuerdos del día estén asociados a las obligaciones.


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