Régimen macrobiótico, cuidado con los peligros

 Frutas y verduras

El régimen macrobiótico tendría efectos sobre el desarrollo intelectual de los niños sometidos a este tipo de alimentación. El déficit en vitamina B12, por el hecho de no comer carne, sería la principal causa.

El régimen macrobiótico está fundado en la concepción oriental de la complementariedad entre el yin y el yang. Esta concepción se aplica igualmente a los alimentos. Los cereales, por ejemplo, se encuentran en posición equilibrada y son la base del régimen. Las frutas, los lácteos, el azúcar son muy yin y por lo tanto nocivos.

La carne no está totalmente proscrita, pero suele dejarse de lado. La paleta de alimentos prohibidos está en función del grado alcanzado por cada seguidor de este régimen. El más estricto está compuesto por un 100% de cereales.

Un estudio holandés realizado sobre 72 adolescentes de la misma edad y procedentes de medios sociales idénticos, pero habiendo seguido regímenes diferentes durante su infancia ha sido llevado a cabo con el fin de evaluar la incidencia de este tipo de alimentación sobre las capacidades cognitivas.

El primer grupo siguió un régimen macrobiótico hasta la edad de los 6 años, y luego un régimen lacto-vegetariano (a base de lácteos). El segundo grupo, tras un régimen macrobiótico adoptó una alimentación clásica omnívora. El tercer grupo es un grupo testigo que siempre ha consumido una alimentación variada.

Se hicieron tomas de sangre para comprobar la tasa de vitamina B12. Sólo el primer grupo presentó deficiencias, los otros dos grupos obtuvieron resultados satisfactorios. Esto parece lógico, puesto que la vitamina B12 está presente en los alimentos de origen animal, y particularmente en la carne.

Más información – El menú vegetariano


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