Reconducir los hábitos alimentarios de los adolescentes hacia lo saludable

Rosquilla

¿Tienes hijos adolescentes y te preocupa que los hábitos alimentarios que están siguiendo no sean los adecuados de cara tanto a su salud como al éxito en sus estudios?

En esta nota, veremos hacia dónde y cómo hay que reconducir la dieta de los adolescentes en el caso de que haya adoptado uno o varios hábitos perjudiciales en relación a la comida, centrándonos en las dos comidas más conflictivas: el desayuno y la merienda.

Desayuno

Son muchos los adolescentes que se saltan el desayuno algún día a la semana, e incluso que no lo toman por sistema. Este hábito puede repercutir de manera negativa en su memoria a corto plazo e incluso su estado de ánimo. Por esta razón es tarea de los padres hablarles de la importancia que tiene esta comida y de hacérsela más apetecible sin que sobrepase los límites de lo saludable.

En este sentido, son una buena idea las pizzas vegetales, las tostadas con mantequilla de cacahuete… y todo, sea lo que sea, regado, claro está con un vaso de leche. En cambio, hay que evitar que beban café en exceso, así como productos de bollería que aportan lo que se denomina calorías vacías, sin ningún otro tipo de nutrientes necesarios.

Merienda

Habitualmente, los alimentos de la merienda, así como su elaboración, se dejan en manos de los adolescentes, principalmente porque los padres todavía no han llegado a casa del trabajo. Esto se traduce en mucha comida rápida.

Para evitar que caigan en la trampa de las cadenas de fast food, les enseñaremos a preparar sándwiches de pan integral con vegetales y si es necesario dejárselo preparado nosotros mismos por la noche. La cuestión es que debemos asegurarnos de que lo tienen igual de fácil para acceder a las comidas saludables, ya que de lo otro ya se encargan, y muy bien, las cadenas.


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