Precauciones a la hora de practicar ejercicio al aire libre durante el invierno

Mujer corre en la nieve

Practicar ejercicio al aire libre es mejor que hacerlo en interiores, ya que cuenta con el beneficio añadido de ayudar a despejar mejor nuestra mente. Sin embargo, salir a la calle a correr durante el invierno implica someter nuestro cuerpo a las bajas temperaturas, lo que puede entrañar riesgos si no se toman las debidas precauciones.

Calentar antes del entrenamiento cobra una especial relevancia cuando este se va a producir durante el invierno y al aire libre. Y es que los músculos necesitan oxígeno para contraerse, y cuando las temperaturas son más bajas experimentan dificultades para conseguir dicho oxígeno, lo que, si no se calienta, lleva a una rigidez excesiva de los músculos, la cual puede causar lesiones.

El sistema respiratorio también se ve afectado por el frío, produciéndose dolor tanto en los pulmones como en la garganta. Experimentar pequeñas dificultades para respirar y tos al principio entra dentro de lo normal cuando nos ejercitamos en ambientes muy fríos, pero a medida que el entrenamiento avanza tienden a desaparecer, por lo que si las dificultades para respirar y la tos persisten hay que dejar el entrenamiento y consultar con el médico lo antes posible.

Mantenerse hidratados para evitar la hipotermia es otra prioridad cuando de entrenamientos al aire libre durante el invierno se trata. Y es que al no producirse tanto sudor como cuando nos ejercitamos con buen tiempo, existe el riesgo de olvidarse de beber agua, lo que aumenta el riesgo de hipotermia. Así que haz cómo en verano, y bebe aunque no tengas sed.

Vestirse con la ropa adecuada es otra de las precauciones que nos librará de la hipotermina. Los expertos recomiendan la mezcla de algodón y poliéster dado que nos mantiene calientes pero a la vez deja que se evapore el sudor, impidiendo que este se transforme en una capa húmeda y fría sobre nuestra piel.

Por último, una vez finalizado el entrenamiento, ponte ropa seca lo antes posible y, si sientes tu garganta reseca o el cuerpo un poco frío, toma una bebida caliente, como, por ejemplo, un té verde, aunque cualquier tipo de infusión nos vendrá bien en este sentido.


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