Por qué se deben evitar los regímenes drásticos después del parto

 Madre con bebé

Principalmente porque durante el embarazo el organismo no se ha privado. Seguir un régimen drástico para adelgazar sería una opción a dejar de lado, con el riesgo de perturbar el organismo y sufrir un efecto yo-yo sobre vuestro peso.

Después, si habéis elegido nutrir a vuestro bebé con leche materna, conviene saber que el régimen está estrictamente desaconsejado, pues eso conllevaría ciertas carencias en sales minerales, calcio, etc. Además, esto tendría otra serie de efectos negativos para la producción de leche materna. Conviene saber que el hecho de dar el pecho constituye ya un medio muy eficaz para perder peso.

Finalmente, vuestro ritmo desde la llegada del bebé es bastante intenso. Entre amamantar al bebé, los biberones a horas bien definidas, la falta de sueño y todo el resto, consiguen que el cansancio se resienta durante todo el día. Por eso es inútil cansaros más de la cuenta.

La paciencia debería ser vuestro objetivo, puesto que no conviene agredir vuestro organismo. En un primer tiempo, aprended a alimentaros correctamente, es decir comer sano y equilibrado. La calidad debe primar sobre la cantidad, y debéis dar prioridad a los alimentos ricos en hierro, calcio, folatos, y beber entre un litro y medio y dos litros de agua mineral al día.

En cuanto al modo de cocción, debéis dar prioridad a la cocción al vapor, en papillote o a la plancha. Esto os permitirá consumir menos materias grasas.

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