Pequeña guía para la compra y el consumo del melón y la sandía

Melón

La presencia de estas dos frutas en los supermercados es la señal inequívoca de que las temperaturas comienzan a subir. Y qué mejor para combatir los efectos negativos del calor que el melón y la sandía.

A continuación, os ofrecemos una pequeña guía que esperamos os sea de ayuda de cara a la compra y la inclusión en la dieta de estas dos frutas a lo largo de los próximos meses:

¿Qué beneficios nos aportan?

El melón y la sandía contienen vitaminas y minerales, entre los que destacan la vitamina C, la vitamina A y el potasio. La vitamina C ayuda a la función antioxidante y la absorción de hierro; la vitamina A ayuda en el crecimiento y el desarrollo (razón por la que se recomienda el consumo habitual de estas dos frutas en niños), mientras que el potasio es positivo para la tensión arterial y el rendimiento muscular.

Consejos alimentarios

Los melones y las sandías pueden aguantar a temperatura ambiente entre dos y tres días. Una vez abiertos, los introduciremos en el frigorífico habiéndole retirado antes las semillas en el caso del melón; en las sandías no es necesario quitárselas, sobre todo porque sería una tarea muy correosa.

¿Cómo se sabe si están listos para comerse?

Los supermercados suelen exponer todos los melones y sandías, indiferentemente de que estén listos para comerse o no, a no ser que se trate de una sección de gourmets. Es por eso que nos corresponde a nosotros, los compradores, identificar qué ejemplares tienen un mejor sabor. Para ello deberemos usar el olfato y el tacto. Los detalles que nos dirán si una sandía y un melón están en su punto son su olor, que debe ser dulce, y la parte del tallo, que debe ser blanda al tacto.


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