Obesidad; las claves para perder peso

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El mundo de las dietas se encuentra envuelto en muchos conceptos erróneos asociados con la pérdida de peso y que no son saludables, ya que por ejemplo se debe tener muy claro que no existen alimentos mágicos o formas de combinar los alimentos para que se derrita literalmente el exceso de grasa corporal.

Para reducir el peso se deben realizar pequeños cambios en el estilo de vida que afecten la alimentación, en lo que respecta a la calidad, cantidad y distribución, sumado a un cambio de actitud mental para controlar los estados emocionales, donde la actividad física juega un rol fundamental para alcanzar el equilibrio.

Estas son algunas de las claves para perder peso más efectivas:

No a las dietas de choque: este tipo de dieta genera desequilibrios que en el tiempo producen un efecto yo-yo, que se traduce en la recuperación del peso perdido en un lapso corto de tiempo, con el riesgo de ser mayor al anterior.

Trate de perder peso lentamente: la perdida rápida es sinónimo de aumento rápido, téngalo muy en cuenta, lo recomendado por los especialistas en nutrición es no perder más de 0,5 kg a la semana o 10 kilos en seis meses.

Reducir pero no eliminar el consumo de grasas: existen distintos tipos de grasa alimentaria, siendo las negativas para el control de peso y para la salud general, las del tipo saturado, como las de origen animal que son las que se deben reducir al máximo, no así las de tipo poliinsaturadas (frutos secos) o mono-insaturadas (aceite de oliva), consideradas saludables.

Reduzca el azúcar: el consumo de azúcares refinados son perjudiciales para la dieta y la salud general, ya que se consideran el origen de enfermedades graves, como osteoporosis, cardiacas y diabetes. Es recomendable sustituirla por sustancias naturales como la stevia, sin aditivos químicos.

Aumente el consumo alimentos frescos: los alimentos crudos o frescos como las frutas y verduras, reportan una mayor cantidad de vitaminas, minerales y fibra soluble, que nutren el organismo, lo protegen de enfermedades y brindan mayor saciedad.

No a las comidas procesadas o rápidas: este tipo de comidas se basan en el procesamiento con aceites de mala calidad y las grasas saturadas de origen animal, además de productos químicos estabilizadores que se incorporan al torrente sanguíneo pudiendo representar el origen de enfermedades graves en el tiempo, pero de forma inmediata atacan el peso corporal llevándolo a desequilibrio.


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