Obesidad Infantil

obesidad infantil

La proporción de niños obesos va preocupantemente en ascenso en la mayoría de los países desarrollados, casi un 60% más en estos últimos 20 años.

Un niño se considera obeso cuando su peso supera el 20% del peso ideal para su edad. A su vez existen diversos factores que colaboran en esta tendencia a ser obeso, ellos son:

  • Conducta alimentaria, el consumo de energía, los factores hereditarios y hormonales, los factores psicosociales y ambientales.

Además existen causas que pueden conducir a la obesidad en el niño, como ser:

  • la genética (dentro de la familia), el estilo de vida sedentario y los alimentos consumidos, tanto su cantidad como su calidad, el síndrome de Cushing (aumento del cortisol producido por la suprarrenal), el hipotiroidismo (disminución de la hormona tiroidea).

También pueden existir raramente otro tipo de alteraciones que lleven a la obesidad, como el insulinoma, alteraciones del hipotálamo, el síndrome de ovario poliquístico (en mujeres) y el hipogonadismo (en hombres).

La obesidad infantil tiene numerosas consecuencias negativas en la vida del niño; la baja autoestima y el bajo rendimiento en el estudio, introversión debida al rechazo entre sus compañeros. En cuanto a elementos físicos de la salud tenemos hipertensión, colesterol malo aumentado, alta insulina en sangre, apneas de sueño, problemas articulares y ortopédicos.

Se debe tener en cuenta sobretodo por los padres que cuanto menos edad tenga el niño y sea obeso más riesgo presenta de sufrir estas patologías psicofísicas.

Siempre debe iniciarse un tratamiento personalizado en el niño obeso, posterior a un diagnóstico médico, o de un nutricionista.

Los pilares contra la obesidad son:

  • Un estilo de vida saludable, una dieta equilibrada y ejercicio físico diario.

Existen casos en los cuales además se requiere tratamiento médico según la patología específica que se presente, incluso cirugía si así el médico lo recomienda.

La prevención comienza desde el tipo y forma de alimentación de la madre al concebir al niño, seguida por el embarazo y la lactancia y la alimentación del bebé en sus primeros tiempos. Esto genera una cadena que repercute en el niño más adelante.

Imagen | elvocerous.com


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