Mandarina: cítrico muy recomendable

Árbol de mandarinas

La mandarina es un fruto del grupo de los cítricos de sabor agridulce y de apariencia muy parecida a la naranja; su origen proviene de las zonas tropicales asiáticas, principalmente de India y China –siendo este último el productor más importante a nivel mundial-.

Entre sus propiedades nutritivas se encuentra una gran cantidad de vitamina C, aceites esenciales y compuestos benéficos para el organismo como los flavonoides. Además, puede ser añadida a una gran variedad de platillos ya sea dulces o salados a los que aporta un sabor y aroma deliciosos –pudiendo sustituir a cualquier cítrico-.

Por su balance entre dulzor y frescura, puede mezclarse con sopas, ensaladas, carnes –principalmente pollo, pavo y pato-, crustáceos y pescados, combina perfectamente con especias como el cardamomo, con raíces como el jengibre y con lácteos como el yogur natural, así como con guarniciones y postres.

Existen 3 variedades principales: (1) miñola, con más jugo y menos semillas, es ideal para ensaladas, aderezos y vinagretas por su sabor agridulce; (2) reina, con cáscara gruesa y rugosa, de color verde oscuro y con muchas semillas y gajos, se recomienda para elaborar salsas frutales; (3) mónica, de tamaño pequeño, uniforme y color naranja brillante, es la más dulce de las tres y por lo tanto excelente para usarse en compotas, mermeladas y jaleas.

Una forma de conservar este fruto es preparándolo en mermelada al mezclar los gajos con jugo, azúcar y especias; otra forma es disolviendo azúcar en licor caliente y al enfriarse añadir los gajos o frutas en un frasco hermético -estos licores pueden aprovecharse en platillos flameados, ya sean salados o dulces, con lo cual se obtiene un sabor incomparable-.

Por último, la ralladura de su cáscara puede mejorar notablemente el sabor del café exprés y el de su jugo el de bebidas como el vodka o la ginebra.

Fuente: Reforma. Buena Mesa

Imagen: flickr


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