Los minerales antioxidantes

Mariscos

No sólo la fruta y las verduras son capaces de producir antioxidantes. La tierra también los proporciona. Los antioxidantes minerales son partículas de roca disueltas en el agua, que a su vez son absorbidas por los animales y los vegetales, y al final llegan a nuestro plato.

El cinc juega un papel importante como antioxidante global, puesto que entra directamente en la constitución de una enzima anti-radicales libres. Este elemento mineral interviene en la protección de las células, impidiendo que su membrana se oxide.

La necesidad diaria de cinc está en unos 8 mg tanto para el hombre como para la mujer. Pero, para las personas vegetarianas, estas necesidades son mayores, porque el cinc es absorbido en menor cantidad, cuando procede de las verduras, y no de los alimentos de origen animal.

Sin embargo, el consumo de alcohol, una enfermedad del hígado o de los riñones, o una mala absorción intestinal, pueden impedir la correcta asimilación del cinc, demandando así un consumo todavía más importante.

El cinc se encuentra principalmente en los mariscos y en los alimentos a base de trigo integral. Pero, las nueces, la yema de huevo, o la carne, que son más fáciles de incorporar a una alimentación diaria, también contienen altas dosis de cinc.

El selenio es el segundo antioxidante mineral, primordial en la lucha contra los radicales libres. Al igual que el cinc, protege la membrana de las células de los ataques de los radicales libres. Así, los lípidos, las proteínas y el ADN que se encuentran en su interior, quedan bien protegidos.

Por otra parte, ciertos estudios demuestran un efecto beneficioso del selenio sobre el sistema de defensa inmunitaria. Efectivamente, este mineral protege los linfocitos de los radicales libres.

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