Los efectos inmediatos del alcohol

 Alcohol

El alcohol actúa rápidamente sobre el sistema nervioso: por esta razón gusta tanto. Un vaso de vino, una copa de champán, un whisky ofrecen inmediatamente un subidón de euforia. En cuanto a la alcoholemia (tasa de alcohol en sangre), esta sube, y las facultades disminuyen. Las cifras son variables en función de cada persona, y en función de su tolerancia al alcohol.

Alcoholemia de 0,30 a 0,50 g: la euforia reina al mismo tiempo que bajan juntos el oído de 15%, la visión periférica y facultad para calcular las distancias del 50% y la atención, 30%. Pero la euforia impide tomar conciencia de estas limitaciones.

Alcoholemia de 1 a 2 g: los reflejos se ven gravemente perturbados. Una excitación intensa se instala, manifestándose en una gran cordialidad o agresividad con relación a lo demás o en sí mismo. Las inhibiciones desaparecen. Se pierde el sentido crítico y sobretodo con relación a uno mismo.

Alcoholemia de 1,50 g a 3 g: se entra en el campo de la borrachera, pero en función de cada persona, esta puede aparecer entorno a 1 g o por encima de los 3 g. La visión se desdobla, los pensamientos son confusos. Se habla con dificultad y se mantiene un discurso bastante incoherente. El control de los movimientos son difíciles o están ausentes.

Alcoholemia por encima de los 4 g: se entra en un profundo sueño acompañado o no de coma etílico que puede ser mortal. Todo esto significa que en cuanto la alcoholemia se sitúa entorno a los 0,30 a 0,50 g se puede perder la vida o atentar en contra de la de los demás.

Más información – Alimentación y bebidas alcohólicas


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Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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