Los diferentes tipos de probióticos

 Probióticos

Los productos lácteos pretenden reforzar nuestras defensas, y por eso invaden las estanterías de todos los supermercados. ¿El secreto? Los probióticos que contienen: bacterias con efectos beneficiosos. Pero los estudios científicos no los sitúan a todos en el mismo nivel, y lo que es verdad para un producto, no lo es forzosamente para otro.

Algunos probióticos han demostrado ofrecer beneficios milagrosos, pero no podemos simplificar la cuestión afirmando que todos son buenos para la salud. En efecto, las virtudes de un probiótico determinado no serán válidas para otro. Y si una bacteria aporta ciertos beneficios para combatir la diarrea, por ejemplo, no será forzosamente eficaz para combatir una alergia.

Si tomamos el ejemplo de un yogur, los probióticos mejoran los problemas de digestión de la lactosa. Otros probióticos actúan contra las gastroenteritis en los adultos, pero especialmente en los niños.

Pueden prevenir la gastroenteritis de un bebé. Otros pueden actuar para prevenir unas diarreas relacionadas con los antibióticos. Otro efecto demostrado: ciertos probióticos permiten disminuir las recaídas con la enfermedad de Crohn (enfermedad inflamatoria crónica del intestino).

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