Los buenos hábitos alimenticios

 Mujer comiendo un bol de ensalada

En términos de alimentación, los hombres ni piensan ni actúan como las mujeres: estas últimas tienen más conciencia de la incidencia de la alimentación sobre la salud y la de sus familias, mientras que para los hombres comer es un placer y responde a una necesidad de energía. Los buenos hábitos alimenticios varían pues en función del sexo y de la edad.

¿Por qué existe esta diferencia? Ciertamente porque las mujeres se revelan más sensibles a los modelos estéticos que dan prioridad a la delgadez. Por desgracia, las mujeres engordan con mayor facilidad que los hombres, aunque vigilen dos veces más su alimentación.

Entre las personas que vigilan su alimentación, 31% lo hacen para conservar la línea, 27% para quitarse unos kilos de más, y 31% para recuperar la forma, es decir por razones médicas.

Los que quieren mantenerse en forma y los que quieren adelgazar existe una tendencia a dar prioridad a las fibras, el magnesio, las proteínas, y las vitaminas A y B. En cuanto a los que siguen un régimen por razones médicas, a parte de las fibras a las que dan prioridad, tendrían tendencia a evitar el azúcar, las materias grasas, el colesterol y la sal, siguiendo las prescripciones de su médico.

La vitamina C, por ejemplo, está asociada únicamente a las frutas, mientras que las verduras también las proporcionan. Los azúcares lentos son los reyes de la pasta. El arroz, las patatas y otras féculas ni se mencionan. Las espinacas se comen por su aporte elevado en hierro, mientras que la carne aporta mucha mayor cantidad que esta verdura falsamente encumbrada.

Más información – Alimentación equilibrada y saludable


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