Los beneficios espirituales de practicar senderismo

Senderista se asoma a un acantilado

El senderismo es un tipo de ejercicio cada vez más popular, ya que los que lo prueban pronto se dan cuenta de que es más que simple ejercicio. Si lo hacemos con una cierta predisposición, puede convertirse en una experiencia espiritualmente muy enriquecedora.

Si el senderismo no se encuentra todavía entre tus actividades favoritas, tras el salto te ofrecemos cuatro beneficios que quizá harán que te decidas a comenzar a practicarlo:

Una caminata por el campo puede ayudarte a ver las cosas con perspectiva en épocas de mucho estrés. Ver cómo nuestra ciudad se va haciendo cada vez más pequeña a medida que nos alejamos de ella, es un recordatorio de que hay más mundo ahí fuera.

Los momentos de aire fresco y naturaleza que nos proporciona el senderismo son para muchas personas la mejor medicina que existe en el mundo para el alma. Nos ayuda a ser conscientes de toda la vida que existe a nuestro alrededor.

El senderismo puede ser verdaderamente agotador, algo que también tiene su lado positivo, ya que nos da la posibilidad de poner a prueba nuestra capacidad física y mental y en muchos casos salir reforzados. Después de un largo paseo por el campo, puedes sentirte increíblemente fuerte.

El último beneficio que nos gustaría destacar en esta ocasión, aunque no por ello el menos importante, es la labor que hace el senderismo por nuestros órganos y músculos. Mejora la circulación sanguínea y tonifica todos los músculos, especialmente los de las piernas. Hay personas que aseguran que este tipo de ejercicio no sólo les ha fortalecido mental y físicamente, sino que además también se siente más jóvenes.


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