Los beneficios de la mermelada

 Mermelada

En el mercado encontramos buenas frutas: fresas, manzanas, peras, naranjas, etc. Por lo tanto es el momento de comprarlas para hacer mermelada. El invierno, en el desayuno, la mermelada se convierte en un delicioso recuerdo del sol y del bienestar que os ayudará a combatir el frío.

Primeramente, se deben elegir frutas de buena calidad. Se lavan, pero sin meterlas dentro del agua. Se cortan en cuartos, las que son grandes, y las pequeñas se dejan enteras. Se les quitan las pepitas, los rabos y el corazón. Se colocan las frutas en una cazuela de fondo grueso.

Debe ser una cacerola grande, puesto que con la cocción, la fruta multiplica por tres su volumen y el agua corre el riesgo de salirse. Se añaden a las frutas azúcar: el mismo peso de azúcar que de frutas.

Si no os gusta la mermelada muy dulce, se puede quitar algo de azúcar. En todo caso, tampoco conviene pone demasiada azúcar, puesto que se puede cristalizar. En todo caso, siempre es una cuestión de gusto.

La mezcla se cuece a fuego fuerte durante una hora, removiendo y retirando, a medida que se van formando, las impurezas y la espuma de la superficie. Si preferís que la fruta quede entera, se debe remover la mezcla con suavidad.


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