Los ácidos grasos saturados

 Huevos y mantequilla

Los ácidos grasos saturados son constituyentes de los lípidos. Cuanta más grasa contiene este tipo de ácidos, más sólida es a temperatura ambiente. Los ácidos grasos son particularmente estables en contacto con el aire o a la luz, es decir poco sensibles a la oxidación.

Los ácidos grasos saturados representan una fuente de energía importante (1g libera 9 kcal) y vehiculan las vitaminas liposolubles (vitamina A, D, E, K).

Sobretodo son aportados por las grasas animales (mantequilla, nata, grasa de ternera…), la margarina ordinaria, charcutería, carnes grasas (cordero, cerdo…), productos lácteos no desnatados (leche entera, queso…), y ciertas grasas vegetales.

En realidad no hay necesidad de ácidos grasos saturados, puesto que el organismo puede fabricarlos a partir de los glúcidos (azúcares). Sin embargo, ciertos alimentos, ricos en ácidos grasos saturados, son ricos en vitamina A (como la mantequilla), vitamina D (como los huevos, la mantequilla, la leche…) o en calcio (como los lácteos). Por consiguiente, su presencia está justificada en el marco de una alimentación equilibrada. El aporte recomendado en ácidos grasos saturados es de 1/4 de grasas totales.

Una eliminación total de los alimentos ricos en ácidos grasos saturados de la alimentación conlleva una carencia en vitaminas A y D, y en calcio. Un consumo excesivo de alimentos ricos en ácidos grasos saturados favorece: un desequilibrio en ácidos grasos, los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares por un aumento del colesterol malo, aumento de peso con riesgo de obesidad

 Más información – Adelgazar con la ritmonutrición


Categorías

Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

Escribe un comentario