Leche y exceso de mucosidad

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La mayoría de nosotros disfrutamos de un vaso de leche a diario o de vez en cuando, incluso los especialistas recomiendan a los adultos que consuman tres tazas de leche sin grasa o baja en grasa a diario, sin embargo muchos creen que esto podría generar moco, lo cual es sinónimo de alergias o de empeoramiento de los síntomas en los estados gripales.

Algunos estudios demuestran que la leche no crea mucosidades, según las creencias populares, pero éstas se han transmitido de generación en generación durante siglos y están muy arraigadas, ya que sus orígenes se remontan a mediados del siglo XII, cuando Moisés Maimónides un medico judío descubrió esta aparente relación entre la leche y la producción de moco, cuando llevaba a cabo investigaciones sobre pacientes con asma.

Pero también la antigua medicina china postula que la leche, el chocolate y la miel, son alimentos que humedecen el cuerpo, lo cual se traduciría en aumento de la mucosidad.

Debemos saber que si bien en exceso las mucosidades son incomodas y en algunos caso peligrosas, el moco representa una sustancia beneficiosa que el cuerpo elabora para proteger membranas y tejidos, produciéndolo en cantidades normales a diario, como una defensa natural, por ello cuando existe algún tipo de infección orgánica, lo produce en mayor medida para proteger la boca, la garganta y el estómago, disminuyendo el tiempo de recuperación.

Aunque exista explicación científica a este mito o realidad, queda a criterio de cada uno, evaluar en su propio organismo los efectos del el consumo de leche y los excesos de mucosidad, particularmente cuando se está resfriado, por ejemplo.

Imagen: MF


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