Las féculas no son buenas para el hígado

 Féculas

Las féculas (pan, cereales, y por extensión las patatas, cuyo índice glicémico es bastante elevado) son el origen de un epidemia de esteatosis hepática, una enfermedad que se manifiesta por la infiltración de grasas en el hígado. Un estudio publicado en el número de marzo del American Journal of Clinical Nutrition muestra por primera vez que un régimen pobre en féculas es más eficaz que un simple régimen hipocalórico para disminuir la esteatosis hepática.

El estudio se realizó sobre 18 voluntarios obesos, afectados por una esteatosis hepática, y que siguieron durante dos semanas un régimen hipocalórico, es decir un régimen pobre en glúcidos. El régimen hipocalórico permitió reducir en un 42% el nivel de grasas del hígado, pero el régimen pobre en glúcidos conllevó una bajada de estas grasas hepáticas en un 55%.

Las féculas están presentes, para muchos nutricionistas y por las autoridades sanitarias, en alimentos indispensables que se deberían comer en cada comida, puesto que aportan “glúcidos complejos” o “azúcares lentos”.

Las féculas nos aportan lo que llamamos “glúcidos complejos” que contrariamente a los glúcidos simples de los alimentos azucarados (azúcar, bebidas azucaradas, repostería, postres lácteos, etc.) proporcionan una energía que el cuerpo es capaz de utilizar progresivamente.

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