Las consecuencias sobre el organismo del cambio de hora

horario-de-verano

Cuando se atrasa una hora en el otoño, ganamos una hora de sueño, y a la inversa, se pierde una hora cuando se adelanta en la primavera. El sueño, que funciona por ciclos de 24 horas se puede ver perturbado durante varios días, sobre todo con el cambio de hora en verano, que amputa al sueño una hora y puede provocar problemas de este tipo:

  • Desarreglos de atención a la hora de conciliar el sueño,
  • problemas del apetito,
  • bajada de la capacidad de trabajo,
  • problemas del estado de humor.

El cambio de hora está considerado por ciertos científicos como más nefasto para la salud que el desfase horario relacionado con los cambios de husos durante los viajes.

En efecto, el cambio de hora no va de la mano con el cambio de actividad, como cuando se realiza un viaje, por ejemplo. El hombre debe, sin cambiar su situación geográfica, desplazar todas sus actividades y sus puntos de referencia temporales. En este caso nos referimos a la hora de la comida, la hora del despertar, la hora de irse a la cama.

Perturbaciones hormonales relacionadas con el cambio horario

Los problemas de sueño pueden manifestarse y están relacionados con perturbaciones hormonales, directamente relacionadas con los cambios de hora. La melatonina, la hormona que regula el ritmo del despertar del sueño, está directamente afectada por la duración de la noche, diferente en verano que en invierno. Hacen falta 2 horas de luz atenuada para que la melatonina alcance el nivel necesario para provocar el sueño.

Personas vulnerables al cambio de hora

Los problemas relacionados con el cambio de hora son más frecuentes en ciertas personas y se distinguen tres grupos de riesgo:

  • Las personas mayores, más habituadas a horarios fijos y un sueño corto son susceptibles de sufrir con mayor intensidad el desfase horario.
  • Los niños, y en particular los bebés, a lo largo del cambio de hora en verano, los bebés pasan de un despertar y de un sueño en la penumbra a un despertar de un sueño con la luz del día, lo que puede provocar perturbaciones en el descanso.
  • Las personas enfermas hospitalizadas, debilitadas de hecho por su situación física, sufren problemas de adaptación a los nuevos horarios estacionales.

Escribe un comentario