La soja, una fuente de isoflavonas

 Soja

La soja contiene una gran cantidad de isoflavonas, un fitoestrógeno. Los fitoestrógenos son sustancias cuya estructura química se acerca mucho al estradiol, una de las principales hormonas sexuales femeninas. Ciertos estudios sugieren que podría tener un fuerte impacto el consumo de soja en el equilibrio hormonal.

Sin embargo, la afinidad de los fitoestrógenos con los receptores de estrógenos es de 100 a 1000 veces menos fuerte que la de las hormonas naturales y de síntesis. Esta interacción es bastante débil y muy variable de un individuo a otro.

El consumo de isoflavonas es sin embargo desaconsejado en pacientes que sufren hipotiroidismo, puesto que pueden aumentar las necesidades de hormonas del tiroides. Ciertos datos incitan igualmente a la prudencia en personas que tienen antecedentes familiares o personales de cáncer de mama.

En todo caso, la ingesta de fórmulas a base de soja es aconsejable después de los seis meses de vida en niños que presentan una alergia a las proteínas de la leche de vaca con 6 a 12 meses.


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