La piel del rostro mejora con el ejercicio

Quiero ser como Beckham

Practicar ejercicio de manera regular tonifica los músculos y fortalece los órganos, entre otros beneficios, pero hay otro tipo de recompensa de la que se habla bastante menos, la relacionada con la piel y la belleza.

El ejercicio aérobico aporta luminosidad al rostro. Esto se debe a que el bombeo del corazón suministra a la piel una buena dosis de sangre oxigenada. La luminosidad en el rostro es visible durante y en las horas posteriores al entrenamiento.

La reducción de arrugas es otra razón para que las personas preocupadas por su belleza comiencen a practicar ejercicio. Haciéndolo se mantienen saludables los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés. Cuando estos son altos a menudo se rompe el colágeno de la piel, lo que produce arrugas y flacidez en el rostro. Por lo tanto, se puede decir que la actividad física es uno de nuestros mayores aliados para mantener la piel firme y elástica.

Practicar ejercicio de manera regular también previene la aparición de acné, ya que promueve la circulación sanguínea, lo que significa un mayor flujo de sangre y oxígeno en la piel. Además, ayuda a limpiar los poros mediante la sudoración. En este sentido, es importante lavarse la cara antes de la sesión y, sobre todo, nunca llevar maquillaje.


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