La merienda y el equilibrio alimenticio

 Niña bebiendo leche

La merienda es un momento estupendo que contribuye al buen equilibrio alimenticio. A condición de salvaguardar bien la composición para que aporte los nutrientes necesarios para el crecimiento de los más pequeños. Independientemente de la edad, la merienda es una de las comidas que no podemos saltarnos ningún día.

Los adultos que siguen saboreando las alegrías de la merienda, y los adolescentes que la rechazan porque dicen no ser ya tan niños, el caso es que la merienda sigue muy ligada al mundo de la infancia y de la glotonería. De hecho, para atenuar su lado más hedonista, y que la cosa quede como más seria asimilándola a la dietética correcta, algunos prefieren hablar hoy de una colación más que de una merienda.

No cabe duda de que esta comida, que todos hemos hecho en el patio de recreo del colegio, o en la mesa de la cocina, en la intimidad de una cabaña, o en el dormitorio sigue manteniendo un lugar estratégico en el equilibrio alimenticio de los niños, pequeños y grandes. Es el alimento ideal, puesto que cubre de 10 a 15% de los aportes energéticos cotidianos.

La merienda está compuesta de productos lácteos (leche, queso, yogur, etc.) fruta, y cereales (tostadas, bizcocho, pan). Su riqueza varía en función de la edad: de 200 a 300 kcal entre los 4 y 9 años; de 300 a 350 kcal entre los 10 y 12 años; de 350 a 400 kcal en los adolescentes.

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Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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