La insulina y sobrepeso

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Desde la década de 1970 se instaló en el mundo de la nutrición el concepto “la grasa es mala para la salud y los hidratos de carbono son buenos”, así como se ha supuesto que hay una relación aritmética simple, entre las calorías consumidas y las calorías quemadas que determinan el peso.

El tipo de calorías consumidas puede ser más importante que el número, ya que el problema radica en el consumo de almidones refinados, según una revisión de un buen número de estudios científicos, los cuales demuestran que los carbohidratos refinados causan aumento de peso.

Los carbohidratos refinados, como la harina refinada, almidones, féculas y azúcares de fácil digestión, también están implicados en los problemas crónicos de salud y la acumulación de grasa o la obesidad, que es causada por un desequilibrio en las hormonas que regulan el tejido adiposo y el metabolismo de las grasas, siendo la insulina el principal regulador hormonal relacionado a el almacenamiento de la grasa.

Si la insulina es elevada, el cuerpo acumula grasa en el tejido adiposo y cuando bajan los niveles de insulina, la grasa es liberada de los tejidos adiposos y es utilizada como combustible.

El aumento de la insulina es sobre estimulado por el consumo de almidones y azúcares, especialmente el consumo de almidones y azúcares refinados, por lo cual comer carbohidratos aumenta la insulina que a su vez estimula el almacenamiento de energía en forma de grasa, en lugar de ponerla a disposición del organismo para ser quemada.

Cuanto más refinados los carbohidratos, más se estimulan los niveles de insulina, haciendo que las grasas se almacenen, en lugar de hacer que la energía sea disponible para uso inmediato del cuerpo.

Es de tener muy en cuenta que los especialistas establecen hoy que el consumo de grasa no afecta a la producción de insulina en absoluto, pero hay otros problemas con las grasas como es el caso de las grasas hidrogenadas, las cuales representan un riesgo para la salud, pero fuera de ese problema puntual, las grasas no provocan que el cuerpo almacene grasa.

Imagen: Flickr


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