La culpa: un sentimiento innecesario

Sentimientos de culpa

Aunque es cierto que la culpa puede desembocar en una reflexión sana que mejore nuestra manera de actuar, el problema estriba en permitir que se apodere de nuestra mente y nuestro sentir con lo que sólo se llega a una sensación negativa y de malestar.

En una cultura en donde la culpa casi es fomentada por padres y figuras de autoridad, las personas que se sienten culpables en realidad pierden su poder personal y el control de la situación al cedérselo a alguien o algo más.

Y, aunque en un inicio el remordimiento puede ser de utilidad, el aferrarse a la culpa es irracional y poco fructífero. Entonces, ¿qué hacer en casos cuando la culpa nos inunda y rehúsa a irse?

1) Cambiar de actitud.- Si se comienza a sentir la sensación familiar de culpabilidad, lo primero que debe hacerse es reconocer el sentimiento y analizar la situación. Esto brindará respuestas interesantes que nos ayudarán a modificar nuestro actuar en un futuro.

2) Arreglar la situación.- En algunos casos la culpabilidad puede ser útil para advertirnos sobre las opciones a elegir. Por esto, en ciertas situaciones el enfrentar los hechos e intentar arreglarlos -ya sea pidiendo disculpas, compensando a la persona agraviada o simplemente reconociendo que nuestro actuar no fue ético- es benéfico y aconsejable.

3) Auto perdonarse.- Sin embargo, en los casos en donde no se desea cambiar de actitud y en donde no es posible solucionar el contexto, el camino que queda es trabajar el perdón a uno mismo pues de otra forma sólo se vivirá un inferno personal.

En conclusión, no se trata de ignorar los sentimientos de los demás o de actuar sin ningún parámetro moral, pero es importante entender que el sentimiento de culpabilidad no nos hace mejores personas y que nadie, más que uno mismo, puede definir lo que es correcto e incorrecto y cómo debemos sentirnos.

Imagen: flickr


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