La alimentación ideal para el cuidado del hígado

Alcachofas

Entre los buenos alimentos para el hígado, encontramos los que llamamos las verduras crucíferas como la col, el brócoli, la coliflor. Todas estas verduras son excelentes para estimular la activación de enzimas naturales y proteger la salud del hígado, favoreciendo la eliminación de toxinas.

Además, su alto contenido en glucosinolatos puede ayudar al cuerpo a desprenderse de sustancias cancerígenas, y permite proteger las células del riesgo de desarrollarse en células cancerígenas. La alcachofa es otra verdura que se puede integrar en la alimentación para que el hígado funcione mejor. Por una parte, presenta una acción colerética que favorece una secreción creciente de bilis muy útil en caso de esteatosis hepática. Además, sus propiedades purificadoras hacen de esta verdura una excelente solución nutritiva para expulsar las toxinas y las sustancias nocivas que pueden interferir con las principales funciones del hígado.

Las verduras con hojas verdes como las espinacas, la escarola, deben igualmente formar parte del régimen alimenticio si se desea cuidar el hígado. Estos alimentos actúan en el organismo neutralizando los metales pesados, eliminando los pesticidas y herbicidas y estimulando la producción de bilis. Por todas estas razones, estas verduras forman parte de los mejores alimentos para limpiar el hígado.

La zanahoria y la remolacha también son alimentos excelentes para sanear el hígado y absorber los metales pesados que pueden provocar la falta de salud. Estas verduras contienen antioxidantes, carotenoides y flavonoides excelentes para estimular la función hepática y permitir la purificación y la filtración de la sangre. Se pueden comer crudas, incluirlas en ensaladas, o preparar un delicioso zumo.

Existe igualmente un grupo de alimentos que actúa como un verdadero medicamento para el hígado: las frutas. Las manzanas contienen pectina, muy eficaz para liberar las toxinas y eliminar los metales pesados del organismo. También permiten prevenir la formación de cálculos en el hígado y en los riñones. Las peras, por su alto contenido en agua y en fibras, favorecen la secreción de jugos gástricos y el saneamiento del hígado y del páncreas.

El aguacate contribuye al saneamiento del hígado, estimulando la producción de un elemento esencial para limpiar el hígado y expulsar las toxinas antioxidantes. La naranja, el limón y el pomelo son frutas que contienen vitamina C y por lo tanto ricas en antioxidantes, lo que favorece el proceso natural de limpiar el hígado y permite eliminar los agentes cancerígenos.


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