La alergia a las proteínas de la leche de vaca

 Vaso de leche

Los síntomas no específicos que pueden presuponer una alergia a las proteínas de la leche de vaca son los siguientes: diarrea, palidez, vómitos, eccemas, urticaria, llantos frecuentes, anorexia, etc. Entre el 3 y el 6% de los niños menores de dos años podrían sufrir una alergia a las proteínas de la leche de vaca. En la mitad de los casos, existe un componente familiar, es decir que uno de los padres sea alérgico.

Los síntomas son muy variados y no específicos. Dicho de otra forma, los signos de la alergia a las proteínas de la leche de vaca podrían ser los mismos que los de otras enfermedades.

Por otro lado, las manifestaciones de esta alergia alimenticia pueden ser inmediatos o tardíos, es decir, aparecer entre 48 y 72 horas después de la ingesta de leche. Las proteínas de la leche de vaca, en el origen de la alergia, pueden provenir de las primeras leches de biberón, pero también de la leche materna, durante el tiempo de lactancia en el que la madre hubiera estado bebiendo leche de vaca.

Los síntomas específicos de la alergia

  • Signos cutáneos: eccemas, urticaria, edema, rojez, o palidez de la cara.
  • Signos digestivos: regurgitaciones, náuseas, vómitos, dolores abdominales, diarreas, colitis, estreñimiento, pérdida de peso, anorexia…
  • Signos respiratorios: rinitis persistente, tos silbante, otitis, asma.

Dos tipos de situaciones

El paso de la lactancia materna al primer biberón de leche se acompaña de ciertos problemas: diarreas, palidez, vómitos, eccemas, urticaria… Esta situación permite, generalmente, hacer un diagnóstico más preciso.

Algunos niños presentan disfunciones menos específicas: dolores abdominales, detención del crecimiento, regurgitaciones, diarreas persistentes, lloros frecuentes, perturbaciones del sueño, anorexia… El diagnóstico es más difícil. El procedimiento de actuación es simple: por eliminación.

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