Identifica el hambre emocional

Helado vs. la tristeza

Estar a dieta no sólo involucra contar calorías, pesar gramos y hacer sacrificios pues ese es un camino largo y cansado hacia el peso ideal. Por el contrario, cambiar de enfoque y de visión puede ser una solución mucho más satisfactoria y permanente.

Esto implica aprender a ver a los alimentos como una fuente de nutrición, de vitalidad, de salud y energía, en lugar de un amigo o de una fuente de placer pues la función de la comida no es mejorar o eliminar estados de ánimo. Identificar estos últimos y aprender a sobrellevarlos puede ser la clave para bajar de peso con éxito:

Aburrimiento.- Haz una lista de las cosas que te encantan o te apasionan y tenla a la mano para cuando desees matar el tiempo ingiriendo un bocadillo.

Estrés.- Ya sea que des un largo paseo para distraerte y relajarte o que mastiques goma de mascar sin azúcar, lo importante es que no busques tranquilidad en la comida.

Ira.- Si es posible llama a un amigo para sacar tu enojo o si no, desahoga tu ira escribiendo lo que sientes. También puedes realizar actividad física intensa con lo que te sentirás mejor y de paso, habrás eliminado unas cuantas calorías.

Ansiedad.- Cuando sientas ansiedad, trata de hacer ejercicios de respiración con conciencia para aliviar el nerviosismo; prácticas como la meditación o el yoga también son recomendables.

Felicidad.- Celebraciones o momentos importantes por lo general van acompañados de comida lo cual está bien, sin embargo elige con inteligencia lo que deseas ingerir sin dejarte llevar por la emoción.

Tristeza.- Este es el sentimiento más difícil de todos pues la comida reconforta y ofrece una alegría pasajera (y una culpabilidad más duradera). Evita esto aprendiendo a responsabilizarte de tu vida y tu sentir y fortalece tu poder y tu voluntad personal.

Fuente: Weight Watchers Semanal

Imagen: flickr


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