Grasas, vitaminas y salud osea

tejido

El sistema esquelético se compone de huesos y articulaciones, teniendo como función dar forma, apoyar y proteger los órganos, pero además trabaja para producir células sanguíneas y células inmunes, por lo cual su salud es básica para nuestra vida y debemos saber que ciertos alimentos grasos consumidos en exceso puede ponerlo en peligro.

Los trastornos alimentarios como la obesidad y de otra índole pueden afectar la salud ósea, así como otros sistemas corporales, sin embargo las grasas son una parte esencial de una dieta equilibrada y necesaria para mantener la salud ósea, por ello solo exceso de alimentos grasos o grasas corporales son las que lo pueden perjudicar.

Al igual que otros órganos y sistemas del cuerpo, los huesos están en constante renovación o reconstrucción y la grasa es necesaria para el transporte de nutrientes como las vitaminas A y K que son importantes para brindarle resistencia y la flexibilidad.

La vitamina A es un nutriente liposoluble que juega un papel importante en la visión, la salud inmunológica, la reproducción, el crecimiento del hueso y otros procesos corporales, esta vitamina requiere grasas para ser absorbida por el cuerpo siendo almacenada en el hígado. El retinol se conoce como la verdadera vitamina A, que se encuentra en alimentos tales como los huevos, el hígado, los pescados grasos y los cereales fortificados.

El beta-caroteno es otro nutriente que es un precursor de la vitamina A y se convierte en retinol en el cuerpo, encontrándose en alimentos de origen vegetal y de color verde y naranja, como la col rizada, zanahorias, camotes y mangos, etc.

La vitamina K es necesaria para la salud ósea y como la vitamina A, requiere de grasas para ser absorbida por el cuerpo, almacenándose también en el hígado ayuda a aumentar la densidad mineral ósea y reduce el riesgo de fracturas en personas con osteoporosis, una enfermedad en la cual los huesos se vuelven débiles y quebradizos.

Foto: kaibara87


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