Fitoterapia o cómo curarse de manera natural

Regimen

La fitoterapia puede tratar el sobrepeso, los dolores óseos y articulares, el cansancio, la mala circulación, los trastornos digestivos, los problemas femeninos vinculados a la menstruación y la menopausia, el insomnio, el nerviosismo, los catarros, los problemas respiratorios, la depresión, la ansiedad, los problemas urinarios…

Se trata del empleo de plantas medicinales con fines terapéuticos. Como hemos visto en este blog, la naturaleza puede ayudar a las personas a superar trastornos tanto físicos como mentales, así como a mantener su belleza.

En la actualidad, las plantas medicinales suscitan un gran interés, algo que quizá se debe a que, en comparación con los medicamentos, tienen una acción más suave y, además, no presentan efectos secundarios. Tampoco hay que pasar por alto en este sentido la tendencia cada vez mayor del ser humano a valorar la naturaleza y todo lo que ofrece como se merece.

Sin embargo, no se trata de algo nuevo, sino que el hombre lleva sacando partido de las propiedades curativas de las plantas desde tiempos remotos. Se cree que la fitoterapia comenzó mucho antes, pero el primer texto escrito sobre plantas sigue siendo realmente antiguo. Data nada menos del año 3000 aC, y se le atribuye a los sumerios.

Existen dos formas principales de consumir la planta o plantas medicinales elegidas para tratar un trastorno. Las infusiones representan el método tradicional, el cual, a pesar de ser el favorito de muchas personas debido al ritual que implica, ha sido superado en comodidad e higiene por el polvo criomolido presentado en forma de cápsulas.

No obstante es importante recordar que, pese a su suavidad y ausencia de efectos secundarios, los tratamientos de fitoterapia no deben superar la dosis máxima recomendada (lo suele poner en el prospecto y, si no, puedes consultar al experto de la tienda). En cuanto a la duración, si el problema es de tipo crónico, el tratamiento puede extenderse por tiempo indeterminado, siempre y cuando se alternen periodos de tratamiento con otros de descanso. En el caso de problemas puntuales, el tratamiento debe prolongarse hasta alcanzar el resultado deseado o hasta que finalice el tiempo estipulado en el prospecto.


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