El régimen Zermati, otra forma de comer

Régimen Zermati

La idea es la de comenzar observando cómo se come, es decir, vigilar bien la alimentación, anotando en un cuaderno durante diez días no sólo las cantidades y el contenido de las comidas, sino las condiciones (con quién, a qué horas, en qué lugar…) y sobretodo las impresiones que van unidas: cólera, hambre, saciedad, estrés…

Una vez que tenemos una idea más precisa del “paisaje alimenticio”, hay que acercarse a las verdaderas sensaciones alimenticias, es decir, hay que dejar de observarse, y comenzar a concentrarse. Se trata de comer únicamente si tenemos realmente hambre, y no si tenemos ganas, retirando las fuentes de tensión posibles durante las comidas. Por supuesto, la finalidad es la de parar de comer cuando ya no se tiene hambre.

Para percibir mejor esta sensación, no hay que esperar a tener que aflojarse el cinturón. De forma más sutil, comiendo lentamente, se puede alcanzar una sensación de saciedad. Finalmente, la última etapa de este “método” que hasta ahora es bastante fisiológico, es la de pasar a la fase de curación “psicológica”.

Se trata de superar los tabúes sobre algunos alimentos “prohibidos”, reemplazando, por ejemplo, durante varios días el desayuno por una única ingesta de chocolate o de repostería. ¿Se trata de comer a voluntad? No exactamente, puesto que las etapas anteriores nos han enseñado a pararnos una vez saciados.

Más información – El régimen espagueti 


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Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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