El pan, clave para una alimentación equilibrada

 Pan

Existen muchas clases de panes, y esto es una buena noticia, puesto que el pan está en la base de una alimentación equilibrada. Para comenzar, demos la vuelta a una falsa idea recibida: el pan engorda.

Como esto es falso, es inútil eliminar el pan de la alimentación, incluso cuando se pretende perder peso. La cuestión está en no comerlo acompañado de otra fécula (arroz, pasta…) y no consumir excesivamente, sabiendo que una rebanada de pan aporta entre 20 y 40 kcal, en función de su variedad.

En realidad, cuando está bien elegido, el pan responde a todas las recomendaciones de los nutricionistas en términos de composición nutritiva. En efecto, el pan contiene: fibras alimenticias que facilitan el tránsito intestinal y provocan una sensación de saciedad, de glúcidos complejos (esencialmente almidón), que digeridos se transforman en glucosa y proporcionan energía al cuerpo.

El pan también proporciona vitaminas del grupo B que participan en el buen funcionamiento celular y del sistema nervioso y vitamina E que posee virtudes antioxidantes, minerales, tales como potasio, magnesio, hierro, calcio y fósforo.


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