El índice glicémico y la piel

 Piel

Azúcares sí, pero ¿qué azúcares? Todos no son equivalentes para el organismo. Clásicamente se admitía que había dos tipos de alimentos azucarado, los que eran ricos en azúcares sencillos y que se absorbía rápidamente, y los que contenían azúcares complejos, llamados azúcares lentos.

Los alimentos refinados, muy cocinados, tiene un índice glicémico alto, no sólo un poder acelerador del envejecimiento, sino que han perdido sus minerales y vitaminas.

Un estudio americano ofrece otra clasificación, la de los alimentos que contienen muchos glúcidos en función de su índice glicémico, es decir su capacidad para subir más o menos rápido, las tasas de azúcar en sangre (glicemia). Conviene saber que cuanto más elevado es el índice glicémico de una comida, más ganas entran de echarse una siesta.

Y sobre todo, muchos alimentos con un índice glicémico alto, suponen un alto aporte en azúcar, lo que modifica la calidad de nuestros tejidos. Concretamente se produce una aleación entre este azúcar (glucosa) y las proteínas, es decir la glicación que es un fenómeno natural de envejecimiento del colágeno, acelerado cuando el cuerpo está demasiado cargado de glucosa.

Otro fenómeno, bajo el efecto de un exceso de azúcar, el nivel de inflamación aumenta, el sistema inmunitario se fragiliza y favorece los problemas de piel. Lo que conlleva una aceleración del envejecimiento global.


Categorías

Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

Escribe un comentario