El desayuno ideal para comenzar el día

 Desayuno

Debemos tener cuidado con ingerir demasiado azúcar (repostería, mermelada, miel, etc.), puesto que un consumo excesivo va a provocar un fuerte aumento de la producción de insulina, teniendo como consecuencia una bajada de la glicemia, y mayor ganas de consumir azúcar. En realidad se trata de una espiral negativa y viciosa en la que conviene no caer.

Un desayuno ideal debería comenzar por una bebida caliente, té verde, un zumo de frutas o de verduras licuadas, puesto que la ausencia de fibras permite una mejor asimilación de las vitaminas y minerales sin agredir a los intestinos sensibles al despertar.

También es el momento de darse una ducha caliente. En efecto, de esta forma se acompaña al cortisol en una de sus otras misiones: aumentar la temperatura del cuerpo, que por la noche ha caído para favorecer el sueño.

Luego es el momento de comer dos rebanadas de pan integral acompañadas con algo de mantequilla y de proteínas. Así obtenemos azúcares lentos que aportarán la energía necesaria para el resto de la mañana, y las proteínas que requiere el sistema nervioso gracias a la adrenalina que será fabricada.

A modo de conclusión, todo comienza la víspera por la noche, por eso conviene seguir estos dos últimos consejos que os ayudarán a dormir mejor: darse una ducha fría, y cenar ligero, contentándoos de una dieta a base de zanahorias o remolachas.

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Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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