Dieta y metabolismo

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El metabolismo es el nombre del proceso a través del cual se llevan a cabo diversas reacciones químicas en el organismo, destinadas a sostener la vida, por ello su correcto funcionamiento es esencial para la salud general y la dieta juega el rol más importante para que esto se produzca.

El metabolismo se desarrolla a través de dos reacciones básicas; catabolismo y anabolismo. Las reacciones catabólicas implican la ruptura de las moléculas más grandes en otras más simples y las reacciones anabólicas incluyen la síntesis de moléculas complejas. Las reacciones del metabolismo influyen sobre el cerebro, el intestino, las hormonas, moléculas y células de grasa, así como mensajeros químicos que en conjunto influyen en el peso corporal, ya que se encarga de regular la velocidad a la que se queman las calorías.

Los malos hábitos alimenticios, la genética, la falta de ejercicio y las dietas yo-yo a menudo suelen enlentecer el metabolismo y cuando esto sucede bajar de peso suele ser muy difícil, así como obtener la energía necesaria.

El metabolismo es vital para la regulación de todos los procesos corporales y la ciencia de la nutrigenómica infiere que los alimentos pueden alterar su expresión génica al unirse a ciertos receptores, afectando a las tasas metabólicas. Así la calidad de los alimentos, hábitos alimenticios, el estrés y los niveles de actividad física afectan el metabolismo.

Estos factores influyen en cómo el cuerpo procesa los alimentos, asimila los nutrientes, quema calorías, regula la salud y el peso corporal, por lo tanto los alimentos contienen la información que controla el metabolismo instruyendo a los genes para liberar ciertas hormonas y enzimas en determinados momentos, a medida que lo requieran los procesos específicos.

Las dietas para mantener los adecuados procesos metabólicos deben apuntar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, mejorar la sensibilidad a la insulina, promover el almacenamiento de carbohidratos en forma de glucógeno en vez de la grasa y aumentar la quema de grasa a través del proceso de la termogénesis.

Ciertos alimentos, tales como proteínas y carbohidratos complejos, ejercen un efecto térmico, lo que significa que el cuerpo debe trabajar más duro para digerir, procesar y utilizar los nutrientes que se encuentran en estos alimentos. Esto a su vez promueve la termogénesis o el calor adicional producido por el aumento del metabolismo que se traducirá en una mayor quema de calorías.

Imagen: MF


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