Dieta, fracasos y cerebro

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Es fácil culpar a una agenda apretada a los problemas hormonales, así como a una falta de voluntad, el fallo de un sistema de dieta, sin embargo, según un estudio reciente llevado a cabo en los Estados Unidos, la causa del los fracasos dietarios podría deberse, a que los alimentos que se consumen durante la dieta no encajan con la manera en que funciona su cerebro.

Por lo tanto para tomar la decisión correcta respecto de la dieta a seguir, primero se debe evaluar el tipo de cerebro que se tiene, así se hizo mediante la comparación de más de 66.000 escaneos cerebrales, realizados por el neurólogo estadounidense, el Dr. Daniel Amen, quien definió evaluó cuatro tipos de cerebro, tendientes a tener problemas con el peso.

El tipo de cerebro puede evaluar el plan de una dieta adecuada para una persona, explicando a la vez por qué otros planes de dieta no son adecuados para el caso individual, siendo éstos tipos los siguientes; “compulsivo” (se ajusta a una dieta rica en carbohidratos saludables), “impulsivo” (va mejor con una dieta alta en proteínas, baja en carbohidratos), “emocional” (necesita grasas saludables, proteínas e hidratos de carbono) y “ansioso” (compatible con las dietas macro-bióticas o dietas que combinan todos los alimentos naturales y verduras).

El investigador cree que el tipo de cerebro podría explicar por qué algunas personas requieren de los altos niveles de proteína en su dieta y para otros tipos de personas, resulta un verdadero desastre, tomando como ejemplo la dieta Atkins, basada en el consumo de proteínas para bajar de peso.

Casi todas las dietas tienen un tipo de enfoque similar para todos, pero ésta nueva investigación llevada a cabo durante más de 20 años ha demostrado que dar a todos la misma dieta puede hacer que la persona mejore su condición y que otras obtengan el efecto contrario, dice el especialista.

Este estudio también identificó varios patrones relacionados con el cerebro que tienden a estimular una personalidad compulsiva, impulsiva, emocional o ansiosa, así como sus combinaciones, de las cuales surge una relación directa con la forma de comer y los excesos.

Imagen: MF


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