Deporte y vida sana en la playa

Alimentación equilibrada

Las vacaciones son el momento privilegiado para volver a encontrarse con su propio cuerpo. Que practiquemos o no de manera regular un deporte, las vacaciones en la playa son la ocasión propicia para descubrir un ejercicio desconocido por la mayoría, pero que es de una gran eficacia: caminar sobre la arena.

Esta actividad lúdica es un medio simple de combinar a la vez: deporte y descanso. Sin dejar de disfrutar de los beneficios del aire marino, podemos tonificar el conjunto de los músculos del cuerpo. Para los principiantes, esta actividad presenta la ventaja de poner de nuevo el cuerpo en movimiento, sin sufrir ningún tipo de accidente muscular.

Para los más aguerridos, el ejercicio de andar sobre la arena de la playa puede ser un complemento agradable para mantener el tono muscular y potenciar la fuerza y resistencia del cuerpo. Las únicas contraindicaciones que se deben tener en cuenta van dirigidas a las personas que tienen problemas crónicos graves y aquellas cuyos pies tienen algún tipo de lesión, o cortes sin cicatrizar, por aquello del riesgo de infección.

Pero, al margen de estos casos puntuales, cualquier persona puede liberar sus pies para descubrir el placer sensual de meter los pies dentro de la arena de la playa.

Caminar sobre la arena exige la adopción de algunos reflejos para que el ejercicio sea lo más exitoso posible. Primeramente, se requiere cierta regularidad en el ejercicio. En función de las ganas y de los objetivos proyectados, una caminata se puede repartir de la siguiente manera: 45 minutos de marcha diaria o cada dos días, o bien una sesión de treinta minutos todos los días.

Con el fin de no sufrir ningún tipo de inconveniente durante el paseo, lo mejor es realizarlo en las primeras horas de la mañana. Lo ideal es hacerlo antes de las diez de la mañana, evitando así las horas de más calor.

En todo caso, cada vez que nos pongamos a ello, debemos hidratar previamente la piel, y hacerlo de vez en cuando durante la caminata. A pesar de realizar el ejercicio por la mañana, debemos proteger nuestra piel de los rayos del sol.

Para eso debemos utilizar gafas de sol, aplicar una crema solar de alta protección, y usar una gorra o sombrero de ala ancha para proteger la cabeza, la nuca y las orejas. Las gorras de visera sólo ofrecen una protección solar parcial, puesto que el perímetro de sombra es bastante reducido.

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Nutrición

Fausto Ramírez

Nacido en Málaga en 1965, Fausto Antonio Ramírez es colaborador asiduo en diferentes medios de comunicación digitales. Escritor de narrativa,... Ver perfil ›

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