Cuidado con las bebidas calóricas en verano

Dos jarras de sangría

Durante el verano, pocas cosas apetecen más que tomar un granizado, un refresco carbonatado bien frío o un vaso de sangría. Sin embargo, hay que controlar mucho la ingesta de estas bebidas debido al gran número de calorías que aportan.

Un lata del refresco de cola más popular contiene 139 calorías, mientras que un vaso de sangría y de granizado aportan 173 y 212 calorías, respectivamente. Estas bebidas pueden consumirse sin problema dos o tres veces por semana, pero, si se abusa, la ganancia de peso puede llegar muy rápido y ser de varios kilos.

Es por eso que, aunque el cuerpo nos lo demande en verano más que nunca, las personas deben hacer un esfuerzo para ingerir con moderación refrescos, granizados y bebidas alcohólicas como la cerveza o la sangría. Durante la comida, lo mejor es beber agua, que tiene 0 calorías.

A pesar de ser mucho más saludable, el agua tiene bastantes cosas en su contra, como su insipidez y el hecho de que, a diferencia de las anteriores bebidas no contiene azúcar, razón por la que no nos proporciona ningún tipo de sensación de bienestar después de ingerirla.

Lo segundo no tiene solución, pero en lo que se refiere al sabor, sí que se puede conseguir que un simple vaso de agua se convierta en algo más apetecible. Recientemente, hablamos de cómo preparar un refresco de sandía, aunque la elaboración más sencilla es el agua con limón de toda la vida, la cual, además, quema grasas, fortalece el sistema inmunológico, cuida la piel y previene el cáncer.


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