Cristales para la salud

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Los cristales y las piedras preciosas por siglos han sido utilizados por las mujeres como un accesorio ornamental para el cuerpo, pero también desde la antigüedad se los han considerados como elementos mágicos con poderes curativos, llegando hasta nuestros días como una terapia alternativas aun vigente, ya que realmente actúan sobre nuestro organismo bioenergético, reequilibrando las energías y en consecuencia armonizando la salud desde este plano.

En nuevos estudios los expertos han declarado que los cristales y las piedras como la amatista, el rubí y el ámbar pueden mejorar la calidad de la física y la salud mental, por lo cual dichos efectos pueden utilizarse para proporcionar un complemento en la curación, además de solo considerarse la terapia de cristal como una práctica espiritual.

Las piedras preciosas contienen una gran cantidad de energía que es capaz según las bases de esta terapia alternativa para tratar distintos desordenes orgánicos comunes con mucho éxito, tales como; dolores de cabeza e insomnio, así como otras enfermedades relacionadas con el estrés cotidiano.

Los cristales son aplicados en los centros energéticos del cuerpo conocidos como “chakras” en la tradición Hindú, los cuales representan los lugares estratégicos para la captación y distribución de la energía, que al ser incrementada o regulado por las distintas piedras o cristales, estimulan a la sanación física actuando sobre distintas dolencias.

Los cristales y las piedras preciosas también se cree que tienen la capacidad de mejorar las fuerzas positivas y deshacerse de las fuerzas negativas a nivel emocional, por ejemplo el aguamarina según las antiguas tradiciones, da valor y su efecto reduce el estrés, mientras que el jade promueve sentimientos de amor, coraje y justicia, además de eliminar los pensamientos negativos, que inducen a las depresiones y ansiedades, ambas origen de enfermedades.

Imagen: Flickr


Un comentario

  1.   Olgamaria131 dijo

     A cada tanto aparece u charlatan ofreciendo milagros, o surge un  negocio para esquilmar a  aquellos
    que buscan a Dios por los rincones…¡Por Dios, hay que crecer!

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