Cómo realizar una correcta limpieza de oídos

Limpieza de oídos

Los médicos desaconsejan el uso de bastoncillos para limpiar los oídos

A menudo, los otorrinos se enfrentan a casos de personas que llevan años, incluso décadas, maltratando sus oídos sin saberlo. Una de las formas más comunes de dañarlos está relacionada con un acto aparentemente tan inofensivo como la limpieza de los mismos.

Un porcentaje de personas más alto de lo que cabría imaginar introduce objetos en sus oídos para retirar la cera acumulada. Bolígrafos, lápices, mondadientes… cualquier objeto alargado les sirve para llevar a cabo su propósito. Lo que muchos no saben es que pueden estar causando un daño irreparable a esta parte del cuerpo tan importante.

Los expertos desaconsejan de forma rotunda introducir cualquier tipo de objeto en el interior del oído. Ni siquiera están a favor del uso de los famosos bastoncillos, los cuales se componen de una pequeña barra de plástico con bases de algodón en cada una de las puntas, y que habitualmente se venden con este propósito.

Y es que lo que se consigue de esta forma no es retirar la cera, sino empujarla en dirección al tímpano, una membrana muy fina y sensible que puede verse dañada y dar origen a problemas auditivos serios que acaban requieriendo la intervención de un especialista.

Por otro lado, también es importante destacar que los médicos coinciden en que dejemos la cera de los oídos tranquila, ya que esta es muy necesaria para proteger el canal auditivo de agentes externos y que, cuando es necesario, nuestro cuerpo la elimina de forma natural, sin que nos demos cuenta de ello. Y este es un consejo que todos deberíamos seguir a rajatabla.

Asimismo, es importante separar dos conceptos: cera interna y externa. La interna es a la que hemos hecho referencia en todo el artículo, cuya limpieza es del todo desaconsejable, mientras que el segundo tipo es la que puede llegar a acumularse en el oído externo. Esta si puede retirarse por motivos estéticos, aunque teniendo siempre cuidado de no tocar el conducto. El procedimiento se debe llevar a cabo preferiblemente con una toallita húmeda.


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