Consejos saludables: para proteger su memoria

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Los olvidos pueden tener distintos orígenes, así por ejemplo si usted a menudo se olvida dónde puso las llaves o lo que quiere comprar en el supermercado y esto le sucede de vez en cuando, entonces no hay problema, ya que cualquiera puede experimentarlo y no sólo las personas mayores, sino también a las personas jóvenes le puede pasar.

Sin embargo las últimas investigaciones sugieren que la pérdida de memoria comienza a la edad de 20 años y continúa de forma progresiva a medida que la edad avanza, por ello con el fin de reducir al mínimo esta situación se pueden seguir estas tres recomendaciones saludables:

1. Consumo de carbohidratos en la dieta

La falta de carbohidratos puede ser malo para su memoria, según un equipo de investigadores de la Universidad de Tufts, que evaluaron en aquellos que redujeron el consumo de hidratos de carbono, las peores pruebas de memoria, en comparación con aquellos que los consumieron a diario.

Esto se produce porque las células del cerebro necesita de los hidratos de carbono, porque se convierten en glucosa y ésta se encarga de las funciones cerebrales como mantener la concentración. Si usted tiene problemas de peso y por eso reduce su consumo trate de seleccionar las fuentes de hidratos de carbono saludables, como el trigo, el arroz integral o la avena (ésta última es muy recomendada para las dietas).

2. Hacer ejercicio

El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo general y particularmente en el área del cerebro que requiere de buena oxigenación y niveles adecuados de glucosa, para su correcto funcionamiento.

De hecho, según un estudio publicado en la revista Neurobiology de “Aprendizaje y la Memoria “, se puede en un 20 por ciento, ser más rápido para asimilar nuevas palabras de idiomas extranjeros, después de realizar ejercicio físico. Por lo cual puede proteger su memoria haciendo ejercicio con regularidad.

3. Cambiar las fuentes en el ordenador

Si utiliza siempre la fuente Times New Roman, por ejemplo, es recomendable que trate de usar otras fuentes que no son de uso común, ya que ésta acción mejora la memoria a largo plazo. Cambiar a nuevas fuentes tipográficas, puede hacer que los centros de procesamiento en el cerebro trabajen un poco más, así por ejemplo puede cambiar la fuente habitual a Comic Sans cursiva, si bien le puede parecer poco influyente esta recomendación, para su cerebro no lo es, porque deberá esforzarse más para procesar la información, obteniendo una mayor ejercitación y al final más eficiencia que se traducirá en un fortalecimiento de la memoria.


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